El impacto de Las Edades del Hombre está siendo «prácticamente nulo» en el comercio y la hostelería de Zamora. Ni el volumen de visitantes alcanzado (60.000 según los últimos datos oficiales, dados a finales de enero) ni el comportamiento de los turistas por la ciudad están haciendo que la facturación de bares, restaurantes y del comercio en general repunte de manera significativa por el impacto de la exposición «Esperanza», inaugurada en el último trimestre del año pasado y que estará abierta hasta el Domingo de Resurrección.
La situación mejora «algo» los fines de semana, pero muy poco. Según Ruperto Prieto, presidente de Azeco, las excursiones y visitas organizadas que llegan a Zamora lo hacen normalmente en autobuses que aparcan en la parte baja del casco antiguo, generalmente en San Martín, y se encaminan por la zona hasta las iglesias de San Cipriano y la Catedral. «Por las propias características de Zamora, no es en esa zona donde está la mayor parte del comercio y la hostelería. Los visitantes luego llegan, como mucho, a la Plaza Mayor» antes de regresar al autobús y marchan, lo que limita el impacto económico incluso en los comercios de calles céntricas, como Santa Clara.
Una cuestión que ya se puso sobre la mesa en las reuniones previas celebradas con motivo de Las Edades del Hombre pero a la que, según parece, no se logró poner solución. «Son las propias características de la ciudad», ha remarcado Prieto. Los fines de semana el turista que llega lo hace más «por libre», sin viajes organizados, lo que mejora en parte la situación. «Estas personas sí pasean más por la ciudad y salen del casco antiguo, lo que hace que el retorno económico mejore», aunque sin alcanzar grandes cifras.
