Zamora sigue perdiendo población, y perdería aún más de no ser por la llegada de población extranjera a la provincia. La Estadística Continua de Población, que hace referencia a datos a 1 de enero de este año, atestigua que la provincia tiene 165.444 habitantes, 120 menos de los registrados un año antes y 31 menos de los que había a fecha de 1 de octubre de 2025. Un nuevo descenso demográfico, algo que no es noticia, pero leve, cosa destacable. Lo que sucede es que un vistazo más detallado de los datos permite comprobar que hay dos grupos que funcionan a distintas velocidades.
Así, según el INE, la población nacida en España disminuye mientras que los ciudadanos que han llegado a la provincia desde otros países aumentan de forma importante. Zamora registró el 1 de enero de este año, comparando los datos de la Estadística Continua de Población con los del mismo muestreo en trimestres anteriores, la cifra más alta de ciudadanos extranjeros desde que hay datos. Viven en Zamora 10.857 personas que han nacido en otros países. Desde que el dato tocara mínimos en los últimos datos de la década pasada y los primeros de esta, la cifra de extranjeros residentes en la provincia no ha hecho más que aumentar. En un año, el número de extranjeros ha aumentado en 1.218 personas. En un trimestre, en 321 personas. Cada día, tres nuevos ciudadanos extranjeros se establecen en la provincia.
Son ellos la única causa de que Zamora no pierda población a paladas. La población nacional, en el mismo periodo, no ha hecho otra cosa que mermar. Del total de residentes en Zamora, 154.587 son nacidos en España. El 1 de enero de 2025 eran 155.925, 1.338 personas más. En octubre la cifra era de 352 personas más que las registradas en enero de este año.
Por lo que refiere al análisis por franjas de edad, las principales subidas se encuentran entre los grupos de edad más veteranos, lo que no habla de otra cosa que no sea del envejecimiento de la población zamorana. En un contexto general de pérdida de población, ha crecido de forma importante el colectivo de personas que tienen entre 60 y 69 años, y también el de individuos de entre 80 y 84 y el de personas de más de noventa años.
El resto de franjas de edad sufren, y más que lo harían, de nuevo, de no ser por la llegada de trabajadores extranjeros. La presencia forénea es especialmente relevante en las edades laborales y entre la población joven. Por ejemplo, entre los 25 y los 29 años los extranjeros suponen ya más del 17% de la población total (1.056 personas frente a 5.722 individuos), un porcentaje similar al de los ciudadanos de entre 30 y 34 años. Es en esas franjas donde la población foránea alcanza su pico, pues su presencia en los distintos grupos de edad se va diluyendo conforme se avanza por la tabla.
