Ecologistas Zamora denuncia las «políticas de instituciones autonómicas y provinciales, permisivas», dice, a la hora de «desproteger los bosques». La asociación denuncia, así, «la escasa o nula sensibilidad ambiental en los planes forestales, solo interesados en fomentar la extracción de madera y biomasa, y no en proteger la biodiversidad ni el mantenimiento de los ecosistemas».
El colectivo realiza estas declaraciones después de que, recientemente, «la Consejería de Medio Ambiente inadmitiera el recurso de reposición interpuesto por Ecologistas Zamora ante el decreto 12/20205 de 4 de septiembre por el que se regula la planificación y ordenación forestal en Castilla y León».
La asociación alegaba que el citado plan «no diferencia bosques de explotaciones silvícolas, no contempla la regeneración de los suelos con especies resistentes a los incendios, no fija la madurez de árboles o bosques, pone en manos de particulares bienes de interés público, no respeta los bosques autóctonos existentes y que, por último, no contempla la conservación de los bosques desde la perspectiva de la lucha contra el cambio climático».
Para Ecologistas, y en relación a la provincia de Zamora, «la situación de indefensión de los bosques es muy preocupante en Sanabria, Carballeda y Aliste, donde existen presiones para legitimar la extracción a gran escala de madera en los bosques autóctonos y donde programas pilotos en determinados pueblos están empeñados en llevar a cabo una limpieza sin precedentes y sin control alguno, atendiendo exclusivamente a los intereses particulares o de determinadas empresas».
«Igualmente preocupante es la idea extendida de que la biomasa es un material sobrante en los ecosistemas y que, en consecuencia, puede ser utilizada para generar energía de manera libre. Esta idea no solo es falsa sino que atenta contra la biodiversidad, especialmente en bosques maduros o en vías de crecimiento», dice Ecologistas Zamora.
Anillos de seguridad en los pueblos
En relación a los anillos en los pueblos, Ecologistas insiste en que, «justamente, las masas densas de caducifolias y quercus son las que están evitando que los incendios entren en los núcleos urbanos. Los anillos no deberían alterar estas protecciones y debería considerarse la posibilidad de crearlas allí donde no existen. Despilfarrar dinero público en soluciones inútiles solo resta capacidad de acción frente a los incendios, los cuales precisan de unos recursos de vigilancia y extinción de los que la Junta de Castilla y León parece no disponer».
