Nabil AlRaee ha viajado desde Cisjordania. Allí vive. Y allí padece la ocupación «perpetrada primero por el movimiento sionista y más tarde por Israel». Ahora está en España para hacer teatro. Y no como un advenedizo o como un vecino de la zona elegido al azar. No. Nabil es actor. Y director. Y escritor. Es todo eso aparte de un residente palestino en medio de ¿un conflicto? Miguel Oyarzun prefiere evitar ese término: «Después de conocer a Nabil, a lo que sucede en Palestina ya no lo llamamos conflicto; es la lucha de un pueblo por sobrevivir casi sin recursos contra un ejército de ocupación que es probablemente el mejor armado del planeta».
Oyarzun es, junto a Juan Ayala, uno de los directores de «Preso en la esperanza», la obra protagonizada por Nabil AlRaee que habla, en primera persona, de la resistencia palestina contra la ocupación. El Teatro Principal de Zamora será uno de los escenarios de una nueva tanda de representaciones en otro viaje del actor a España. Será este miércoles, 11 de febrero, a partir de las 20.30 horas. Y contará con un tercer tiempo, una charla posterior, para profundizar en todo lo que se tratará sobre el escenario.

Miguel Oyarzun habla de la obra y se deshace en elogios hacia Nabil AlRaee. Hay algo especial en alguien capaz de permanecer en Palestina en el día a día y tener el arrojo de salir a contar la historia de su pueblo por el mundo. El actor lo hace en inglés – fundamentalmente – en árabe y en español. Los espectadores tendrán subtítulos para comprender aquello que se les escape en los idiomas ajenos y el director asegura que todo se entenderá.
«Lo que viene a contar Nabil es toda una odisea: su historia dentro del marco de la lucha palestina. Se mezclan testimonios biográficos con la propia situación general», abunda Oyarzun, que remarca que se trata de una pieza de teatro documental que se dirige a un público internacional. En particular, está pensada para el público de España, con el fin de «desmontar las narrativas que, desde hace tantos años, se han comprado».
«Hemos chocado de frente contra los prejuicios, la islamofobia y las narrativas sionistas. La obra viene a confrontar con nosotros para decirnos qué ideas son nuestras, cuáles hemos comprado y desde qué lugar nos posicionamos frente a esta barbarie», insiste Oyarzun, que recalca que «esto es una colonización», pero también una lucha con «muchas capas». «Nabil nos va enseñando cuáles son nuestros prejuicios, y lo hace con mucho sentido del humor», asegura el director.
Miguel Oyarzun y Juan Ayala conocieron al intérprete en un proyecto anterior en el que vincularon a personas que, bien no podían salir de sus países, o bien estaban atrapadas en ellos: «Nos unimos online, pero mantuvimos el contacto con el paso de los años y decidimos hacer algo», resume el responsable de la obra, que niega que a él o a su compañero en la dirección les esté suponiendo problema alguno tratar este tipo de asuntos sobre las tablas. Otra cosa es lo que ocurre con Nabil.
Una lucha por la propia existencia
«Para él, hacer una obra como esta es un riesgo. Le pueden detener o meter en prisión», afirma Oyarzun, que considera que la vida de este hombre es «una lucha por la propia existencia». «Él no va a dejar de denunciar la situación. Viene a España, da conferencias, participa en talleres de teatro, está grabando un documental… Tiene mucha actividad», aclara el director, que recuerda que este proyecto arrancó en noviembre. La representación de Zamora será la número 22.
Luego, en primavera, Nabil volverá para otra parte de la gira por España. En verano, será el momento de hacer un viaje por los teatros de Europa: Suiza, Francia, Italia… Allí se escuchará, como en el Principal, la voz de Palestina.
