Ni la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación (dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) ni la Dirección General de Patrimonio Natural, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, han considerado necesario establecer posición alguna al ser cuestionados por la implantación, en el término municipal de Toro, de una estación de almacenamiento de energía que contará con varias baterías de litio. Ambos entes públicos, junto con otros que sí enviaron documentación (CHD, Dirección General de Infraestructuras o Dirección General de Patrimonio Cultural) fueron consultados acerca del proyecto, que ha concluido el procedimiento de evaluación ambiental simplificada sin que se haya considerado necesario el trámite ordinario.
Así las cosas, en Toro se instalará próximamente una planta de almacenamiento energético mediante contenedores de baterías electroquímicas de litio-ferrofosfato con una potencia instalada de 18 megavatios, una energía de almacenamiento de 36 MWh y con una capacidad de almacenar energía de hasta dos horas. La idea es hibridar estas baterías con el parque fotovoltaico «Draco solar», de 45,6 megavatios de potencia, ya instalado, en una superficie de algo más de 2.300 metros cuadrados dentro del terreno que se encuentra ya vallado como perteneciente a la empresa gestora de las placas solares. La energía almacenada en la planta se evacuará a través de una línea subterránea de media tensión de 404,88 metros de longitud hasta la subestación elevadora Draco 30/66 kV, ya existente.
El proyecto publicado ahora en el BOE estará conformado por 22 contenedores de baterías. La batería, que es el sistema donde se almacena la energía, se compone de celdas que se agrupan en módulos. A continuación, estos módulos se conectan en serie, formando «racks», conectados en paralelo y dispuestos en contenedores de 12,192 x 2,896 x 2,438 metros, los cuales se conectan a tres centros de transformación. El sistema de baterías almacena y entrega energía en corriente continua y, mediante inversores bidireccionales, convierte esta corriente continua en corriente alterna. En este caso, el sistema cuenta con doce inversores y un grupo electrógeno (para dar servicio al sistema de refrigeración de las baterías en caso de fallo eléctrico).
Las baterías se instalarán en la parcela 4.910 del polígono 1 del término municipal de Toro. Las actuaciones, dice el proyecto, no presentan coincidencia territorial directa con espacios de la Red Natura 2000 ni espacios naturales protegidos. Los espacios más próximos son la ZEC «Riberas del Río Duero y afluentes» a 2,70 kilómetros al norte del proyecto, y las Riberas de Castronuño, a 4,6 kilómetros al este.
En cuanto al patrimonio arqueológico, el promotor, Planta FV109 SL, identifica numerosos yacimientos y elementos patrimoniales de diversa índole en el entorno de los elementos del proyecto. Sin embargo, no se produce afección directa a ninguno con elementos del proyecto, el elemento más cercano es «La Cantona» localizado a 2,81 kilómetros al sureste del sistema de almacenamiento.
Cabe por último destacar que se prevé que el proyecto tenga efectos, aunque no demasiado perniciosos, sobre la fauna, tanto en la fase de obras como en la fase de funcionamiento, fundamentalmente relacionados con el deterioro o pérdida de hábitats faunísticos por la ocupación temporal o permanente del terreno. La empresa ha determinado, a instancias de preguntas de la CHD, que el proyecto no se encuentran en área en riesgo de incendios y, a petición de la Agencia de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León, que no está en zona inundable.
