Madres, abuelas, hijas, nietas, tías, sobrinas, primas, amigas, conocidas, compañeras… La plaza de Bermillo de Sayago se ha quedado este sábado pequeña, muy pequeña, para acoger una aglomeración no vista en el pueblo desde hace años. La localidad sayaguesa ha sido este año anfitriona del Encuentro Provincial de Águedas, el noveno que se celebra ya de manera conjunta y organizada, que este año ha batido récords de asistencia con más de 1.600 mujeres prestas a pasar un día en compañía de águedas de otras comarcas. Bermillo, este sábado, es una fiesta.
Hasta allí se han trasladado mujeres de todos los rincones de la provincia. Algunas identificadas, otras de por libre, en las calles de Bermillo había mujeres de Sayago, claro. También de Corrales, de El Pego, de Muelas del Pan, de Santibáñez de Vidriales, de Toro, de Benavente, de Pajares de la Lampreana, de Zamora o de Villafáfila. Todas unidas con el único objetivo de pasar un día de hermandad, este año con más campanillas (institucionales) merced a la presencia del presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que ha participado en la tradicional cesión de bastones al águeda mayor.
Honor que este año ha recaído en Isabel Bernardo, vecina de Bermillo, honrada por el gesto como ella misma declaraba antes de recibir el bastón de mano de su pueblo (de manos de la alcaldesa, Ángeles Martínez) y el de la Diputación de Zamora de manos de su presidente, Javier Faúndez. «Nunca hemos tenido por aquí a tanta gente, estamos todos encantados», aseguraba Bernardo.
Por su parte, Faúndez ha puesto en valor el acto del día de hoy, el más numeroso de todos los que se organizan en la provincia de Zamora a lo largo del calendario anual, por encima incluso del Día de la Provincia. «Es un homenaje a todas las mujeres de la provincia, que es en realidad muy poco para todo lo que ellas aportan en el día a día».
Finalizado el intercambio de bastones, con el acto de reivindicación cultural y local correspondiente y después de lanzar «vivas» a las comarcas y a ellas mismas, las águedas han marchado en procesión hasta el pabellón, han celebrado la tradicional misa y han acudido a lo realmente importante en el día de hoy, la comida de hermandad. «¡Viva Santa Águeda!».








