El Ayuntamiento de Zamora ha iniciado el proceso para revisar el Mapa Estratégico del Ruido, un documento cuya última actualización data del año 2020 y que permite conocer cuáles son las zonas de la ciudad más expuestas al ruido en los diferentes momentos del día. Un documento que permite conocer qué áreas son más susceptibles para llevar a cabo ciertas actividades y, sobre todo, en cuáles hay que tener un cuidado especial para proteger a los residentes, sobre todo en el horario nocturno.
Aunque el documento sobre el que se basará el nuevo Mapa Estratégico del Ruido no es especialmente antiguo, pues se elaboró justo antes de la pandemia, la ciudad sí que ha vivido cambios importantes desde entonces. Sobre todo en lo relativo a la circulación de vehículos y en la zona más céntrica. Ejes circulatorios como el que lleva al Mercado de Abastos, en 2020 muy concurrido de coches, ahora ha quedado reducido a un tráfico más limitado. Lo mismo sucede con áreas en las que se ha implantado la plataforma única, como ciertos tramos de la calle de San Andrés o el inicio de Pablo Morillo, lugares donde se han eliminado plazas de aparcamiento y en los que, por tanto, se ha reducido el tráfico. Para elaborar el nuevo mapa, que puede ser una constatación de que el anterior es correcto o una modificación más o menos sustancial, será necesario realizar un extenso trabajo de campo, con mediciones de corta y larga duración para determinar el comportamiento en periodos de día, tarde y noche en cada uno de los principales puntos de interés a evaluar, así como las variables que ocasionan el ruido.
Por lo que refiere a los datos actuales, ha quedado ya constado que el tráfico rodado es el principal emisor de ruido nocturno dentro de los límites del término municipal. Por suerte, los principales focos emisores no están cerca de las viviendas, pues son las carreteras de circunvalación y las vías que entran a la ciudad desde diferentes puntos de la provincia. Los principales focos de emisión son la A-11, A-66, N-122, ZA-11, ZA-12, ZA-13, ZA-20, CL-527, CL-605, CL-612, ZA-325. En cuanto a las calles del municipio, las que suponen una mayor afección acústica son la avenida de los Reyes Católicos, avenida de Leopoldo Alas Clarín, Víctor Gallego, avenida de Vigo, Cardenal Cisneros, avenida del Mengue, avenida del Nazareno de San Frontis, Príncipe de Asturias, Alonso Mercadillo, Amargura, Antón Centenera, Arapiles, Burgos, Fermoselle, calle de la Feria, calle de la Hiniesta, Magallanes, Salamanca, Trascastillo, Pablo Morillo, Puentica, Riego, Santiago Alba Bonifaz, Túnel, carretera de Carrascal, Plaza de Cristo Rey y ronda de Puerta Nueva.
Las mediciones se entenderán excesivas si superan los 65 decibelios durante el día y los 55 durante la noche, niveles a los que actualmente se encuentran expuestos bastantes zamoranos. Por lo que refiere a los datos actuales, están expuestos a niveles de ruido superiores a los 65 decibelios, de forma continuada, más de tres mil zamoranos. Son el siete por ciento de la población del municipio. Por la tarde soportan este nivel de ruido, los 65 decibelios, el dos por ciento de los habitantes de la ciudad, unas 1.200 personas de acuerdo con los datos de población actuales. Por lo que respecta a las noches, conviven con ruidos, menos constantes pero habituales, el cuatro por ciento de los vecinos de la ciudad. Más de dos mil personas, en definitiva. Ni existe población expuesta a niveles de ruido excesivo por el circular de los trenes ni por la actividad industrial, lo que hace que en Zamora la única molestia de ruido nocturno en los hogares sea el tráfico rodado.
En el documento que ahora está vigente se determinan algunas de las actuaciones que el Ayuntamiento ha «impulsado» para reducir el ruido, muchas de las cuales ya se están llevando a cabo. Es por tanto ahora un buen momento para determinar si las políticas que se han llevado a cabo en diferentes zonas de la ciudad han servido para reducir el ruido. Habrá que ver si la peatonalización (o conversión en plataforma única) ha servido para reducir el ruido en algunas calles, si el límite de velocidad (cuando se hizo el último estudio era más alto que ahora) ha influido y si actuaciones como la humanización de Cardenal Cisneros sirven para facilitar el descanso nocturno, y la estancia en casa, de los vecinos de la avenida.
