El alcalde de Uña de Quintana, Manuel Justel, también ha denunciado en las últimas horas al ganadero «okupa» de Molezuelas de la Carballeda, el hombre cuyas vacas «andan a su libre albedrío» por la contorna y, según la gente de la zona y los responsables municipales, se mueven sin respetar la propiedad de los terrenos. Ya hace unos días, 24 vecinos de Molezuelas habían presentado una queja conjunta ante la Guardia Civil por la presencia constante de los animales en parcelas que no les corresponden, en las calles de la localidad y en la carretera. Pero es que ese trajín del ganado se extiende a los núcleos vecinos.
Desde hace un tiempo, las vacas llegan también a Uña de Quintana, según revela su alcalde, que cuenta que, desde el mes de diciembre, los animales están accediendo al término a través de un paraje conocido como el valle del Souto. Conviene subrayar que los núcleos habitados de Uña y Molezuelas se ubican a apenas cuatro kilómetros por carretera, una distancia salvable para el ganado cuando se mueve sin control. Tal es el caso, según los denunciantes.
En ese sentido, Manuel Justel afirma que los animales «cada vez se van acercando más y más». Y la preocupación se ha ido agravando en los últimos días, a la vista de la presencia de las vacas, ya el pasado viernes, cerca de la zona del cementerio o de la nave de un trabajador del sector primario de la localidad. «Durmieron al lado de una huerta y por la mañana las eché, pero por la tarde volvieron otra vez y al día siguiente también», lamenta el alcalde de Uña.
Manuel Justel aclara que, a la vista de la inacción del ganadero, trató de conducir a las vacas a pie hasta la raya de Molezuelas por el valle, pero al regresar vio que los animales le habían seguido: «Allí estaban otra vez», explica el responsable municipal, que apunta que, en las últimas horas, han visto a los animales «junto al jardín, cerca de la casa de un vecino». A la vista de los hechos, el alcalde trató de razonar con el dueño del ganado, pero fue en vano.
Según la versión de Manuel Justel, él mismo le trasladó al responsable de las vacas que «esto no puede continuar así», pero se topó con la siguiente respuesta: «Yo no puedo hacer nada». Al rato, asevera el alcalde, el ganadero sugirió la posibilidad de instalar unos pastores eléctricos en el término de Uña para evitar que las vacas pasaran de cierto punto, pero el regidor le respondió que, en tal caso, habría de ser en Molezuelas, en una zona donde tuviera permiso para hacerlo. Ahí quedó el asunto.
Como al alcalde de Molezuelas, al de Uña de Quintana le preocupa también la presencia habitual de las vacas en medio de la carretera. «Llamé varias veces a la Guardia Civil durante el fin de semana. Desde Zamora, me dijeron que ya había contactado tres veces y que ellos no eran pastores. Así me contestaron. Pero los de Mombuey fueron muy amables. Al final, he puesto una denuncia, porque aquí parece que hasta que no haya una desgracia…», desliza Manuel Justel.
Unas sesenta vacas
El alcalde de Uña matiza que las vacas que se acercan a su pueblo no son «ni tres ni cuatro». La última vez contó en torno a sesenta en la salida del cementerio: «Los vecinos vienen cada dos por tres a decirme que a ver qué hago», remarca el regidor, que constata que tiene las competencias que tiene dentro del ejercicio de sus funciones. «Uno de estos días, las vacas se empezaron a comer unas alpacas de un vecino al lado de su nave, pero eso tiene que denunciarlo el propietario», remacha Manuel Justel que, como su homólogo de Molezuelas, ve entre estupefacto y harto cómo ese ganado ocupa terreno sin control en la zona.
