Allá va una certeza: el tiempo transcurrido entre el debut de Aitor Sanz en el Ruta de la Plata y su último partido en el estadio zamorano, el del sábado, es el más largo nunca visto en ese campo. Y no, el estreno del centrocampista madrileño no fue como local en su etapa de rojiblanco, sino como parte del once que presentó el UD San Sebastián de los Reyes el 3 de septiembre de 2003 en su visita al equipo entonces dirigido por Fabri. De una vez a otra, pasaron 22 años y cuatro meses. Casi nada.
La primera vez, Aitor Sanz era un chaval a punto de cumplir los 19. Con todo por hacer. La segunda, el capitán cuarentón de un Tenerife en una categoría inapropiada. El centrocampista del equipo canario llegó a la que fue su casa, se comió parte del marrón absurdo de las camisetas, recibió un detalle conmemorativo y se fotografió antes de empezar con Carlos Ramos, que ahora lleva el brazalete del Zamora CF y que, en su tiempo, había sido recogepelotas. Las vueltas de la vida.
Y, en uno de esos, giros, Aitor Sanz marcó. Con rebote en Carlos Ramos incluido. Había pasado solo un rato del partido, pero ahí se acabó. El Tenerife gobernó al Zamora CF desde entonces sin necesidad de avasallar, con un control desesperante dirigido desde la banda por uno de los villanos del pasado histórico del Zamora CF: Álvaro Cervera; el mismo que entrenaba al Castellón en la temporada 2004-2005, en aquella eliminatoria en la que los rojiblancos acariciaron la Segunda División.
Han pasado más de veinte años de aquel cruce, pero Cervera todavía entiende cómo va esto: equipo sólido, sin errores y pragmático. El Tenerife no enamoró, jugó siempre con la cadena puesta y dejó pasar el tiempo hasta el final. Sí, pero se fue con los puntos. El Zamora lo intentó a su manera y se topó con un muro. Los canarios resistieron las acometidas con poco sufrimiento y tuvieron un par de acciones claras para el 0-2 sin saber muy bien cómo.
Al final, 0-1 y el Tenerife de Aitor y Cervera disparado. Al Zamora CF le queda guerra por delante para pelear por el play off y toda esta semana para ir a Vigo con los fantasmas espantados.
