En la segunda mitad del año 2021, la Plataforma en Defensa de la Arquitectura Tradicional de Aliste promovió los trabajos de inventario, estudio y documentación de los elementos patrimoniales y etnográficos más destacados del territorio oriental de la comarca. El colectivo, surgido apenas un año antes, consiguió financiación procedente de los fondos Interreg (algo menos de 18.000 euros) y pudo identificar las construcciones más destacadas de 35 localidades. Todo un logro en el camino hacia la reivindicación de esta arquitectura popular en la zona.
En el inventario aparecen casas, corrales, pajares, paneras, molinos, palomares, hornos, corralas, pontones… Todo lo que los responsables del proyecto entendieron como algo digno de proteger. Hasta ahí, todo bien para una plataforma que se constituyó formalmente como asociación en 2023, pero que empezó a toparse con puertas cerradas después de elaborar el inventario de la parte oriental. «El trabajo de campo y de oficina requiere de tiempo, de vehículos y de una serie de cosas más, pero no ha habido manera de conseguir financiación», admite uno de los responsables del proyecto, José Félix Pérez.
Es decir, todavía queda toda la parte occidental. O prácticamente toda. Este verano, con la ayuda de dos becarios que la plataforma compartió con el Ayuntamiento de Alcañices en el marco del programa Campus Rural, fue posible realizar el trabajo correspondiente a Figueruela. Pero queda mucho: «Lo estamos intentando con nuestros medios», confirma Pérez, que explica que, en la última asamblea de la asociación, y ante la falta de otras perspectivas, se apostó por la puesta en marcha de una campaña de crowdfunding para buscar apoyo entre la gente.
Básicamente, la idea consiste en abrir una línea de financiación colectiva para que las personas a título individual hagan sus aportaciones a la causa y la plataforma pueda costear la tarea que tiene por delante: «En el inventario, incluimos todo lo relacionado con oficios tradicionales y algunos elementos de arquitectura doméstica. Dentro del casco de los pueblos, tendría que haber una protección propia a través del planeamiento urbanístico, pero donde existe hay incumplimientos notorios», lamenta José Félix Pérez.
También, a causa del paso del tiempo, hay elementos que se han perdido. Naturalmente. Lo que hace la plataforma es incluir lo que está en pie o, al menos, en ruina visible. «Lo demás es arqueología», asegura Pérez, que recuerda que, en este tipo de iniciativas, «lo primero siempre es el inventario con la catalogación». Luego vendrían la salvaguarda y la difusión. En eso están los 25 socios que tiene ahora el colectivo, aunque lo cierto es que todavía se topan con «una gran falta de sensibilidad».
«La arquitectura doméstica es también patrimonio y se está degradando de una manera muy alarmante», apunta Pérez, que incide también en esa labor pedagógica que lleva a cabo la plataforma y que estima que, para completar el inventario que queda pendiente en la parte occidental de la comarca de Aliste, haría falta una cantidad de entre 15.000 y 20.000 euros. Algo similar al dinero Interreg que se obtuvo en su día para la franja oriental.
Protección de un puente en Domez
Más allá del inventario, la plataforma aspira a promover la protección de elementos característicos que están en riesgo de desaparición por su deterioro creciente. Por eso, la campaña de financiación colectiva incluirá también el objetivo de conservación del puente decimonónico de Domez sobre el río Aliste. Se trata de un viaducto que, según las fuentes consultadas, dataría de 1845 y del que se conservan ahora los pilares de piedra.
«Si no se consolidan esos pilares, se van a venir abajo», considera José Félix Pérez. Antiguamente, el puente llevaba por encima una pasarela, ahora inexistente tras años sin uso. Conviene recordar que el viaducto actual se inauguró en 2021, pero que antes se había construido otro en los años 70 del siglo XX. Este queda, por tanto, como el tercero de los pasos si se empieza por el más moderno.

