La Consejería de Educación ha reconocido este viernes el talento y la dedicación de aquellos estudiantes cuyo trabajo ha sido distinguido en los últimos cursos con premios nacionales y autonómicos. El Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid se ha convertido en el punto de encuentro de esta cita anual, donde 141 miembros de la comunidad educativa de Castilla y León han sido reconocidos con los Premios de Educación 2025.
Entre ellos, estaban cinco alumnos de Zamora, premiados por su excelencia. Es el caso de María Calvo Guerrero, del IES Claudio Moyano, mejor estudiante de ESO en el curso 2024-2025, o de Luca Alonso Courtoy, del IES Maestro Haedo, el mejor en Bachillerato en ese mismo periodo.
Además, Kevin Cañibano Pérez, del IES Universidad Laboral, ha recibido un reconocimiento por su expediente en el ciclo de Instalación y Mantenimiento, mientras que Javier Castaño Omañas, del Alfonso IX, también ha visto premiado su desempeño en el ciclo superior de Agraria. Finalmente, Inés Fermoselle ha sido galardonada en el apartado de artes por su expediente en el conservatorio.
Durante su intervenció en el acto la titular de Educación, Rocío Lucas, ha querido destacar que el departamento que dirige cierra un año de logros y abre otro de lleno de retos. «Hoy celebramos ese talento. Celebramos el compromiso de los docentes que creen, firmemente, que cada clase cuenta. Celebramos el tesón de los estudiantes, que se levantan cada día con la convicción de que el esfuerzo no es una rémora, sino un trampolín. Celebramos el apoyo de las familias, que sostienen silenciosamente el camino formativo de sus hijos. Y celebramos, en definitiva, una idea que resume lo mejor de esta tierra: la certeza de que la excelencia no es un privilegio, sino una actitud», ha enumerado la consejera.
Por parte de los alumnos, en esta ocasión, la intervención ha corrido a cargo de Luis Antonio Cuéllar, Premio de Extraordinario de Bachillerato en el curso 2011-2012 y actual médico interno en Urología. Durante su discurso ha realizado un recorrido por la relación recíproca entre profesorado y alumnado durante sus años en la educación obligatoria. «Los estudiantes aprenden de vosotros, los docentes y, si estáis muy atentos y cercanos, vuestros alumnos os pueden enseñar muchas cosas nuevas. La grandeza de las sociedades y civilizaciones siempre se ha medido por su conocimiento», ha destacado.
