La comarca de Tierra de Campos, prácticamente al completo, y parte de la Tierra del Pan se incluyen en el último mapa de zonas susceptibles a la contaminación del agua por nitratos, publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y que habla concretamente de los nitratos que proceden de fuentes agrarias y ganaderas. La zona que el Ministerio considera como más propensa a la contaminación por esta cuestión empieza en el embalse de Ricobayo y se expande hacia el este afectando a los términos municipales de Montamarta, San Cebrián de Castro, Villarrín de Campos, Pajares de la Lampreana, Castronuevo y Villafáfila, casi hasta llegar a Cerecinos de Campos. Es la zona más extendida de la provincia aunque la comprendida entre Villaralbo, Madridanos y Bamba recibe la misma consideración.
Los resultados van en la línea de los últimos presentados por Greenpeace (colectivo que además añade varias captaciones en el entorno de Tábara y en la comarca de Alba, con datos que en este caso son del año 2023) y relacionan de nuevo los usos agrícolas y, principalmente, ganaderos con esta situación. Las zonas de afectación por nitratos coinciden, casi a la perfección, con las del mapa de áreas que tienen macrogranjas de ganado porcino en la provincia de Zamora, mapa elaborado por el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes y que confirma que es el Campos-Pan donde más actividad se registra en este sentido. Greenpeace liga directamente la actividad al estado de las aguas y el Ministerio camina ahora en el mismo sentido.
«El actual y predominante modelo agropecuario nos está dejando un agua de mierda. La ganadería industrial, con sus excesivos excrementos derivados de la elevada concentración de animales en macrogranjas, está envenenando el bien más preciado», apunta Greenpeace. La actividad, dice, «está generando una cantidad de nitratos completamente anómala que el medio ambiente no puede soportar y que están acabando en las aguas». «Algunos pueblos en los que se han efectuado las mediciones estaban bebiendo agua que superaba los límites legales sin saberlo», asegura el colectivo ecologista, que recuerda la situación que se vivió en Barcial del Barco o en Santovenia del Esla, donde la contaminación de las aguas ha sido una constante en los últimos años.

A pesar de los esfuerzos realizados en estos años, los resultados obtenidos no han conseguido paliar los efectos de este tipo de contaminación, reconoce el Gobierno. «El alto contenido en nitratos de ríos y acuíferos es uno de los principales problemas existentes en las masas de agua de todo el país. En concreto, afecta en España a un 22% de las masas de agua superficial y al 23% de las masas de agua subterráneas». Por ello, aseguran las mismas fuentes, «es preciso aumentar la ambición en la normativa y redoblar los esfuerzos para cumplir de forma eficaz con los compromisos nacionales e internacionales, de acuerdo con la experiencia adquirida en las últimas décadas». Así, se aprobó en junio una nueva normativa que modifica la transposición a la legislación española de la Directiva europea relativa a la protección de las aguas contra la contaminación producida por los nitratos procedentes de fuentes agrarias, que fue aprobada inicialmente hace ya más de 25 años.
La citada directiva impone a los Estados miembros la obligación de identificar las aguas afectadas por este tipo de contaminación, vigilando la concentración de nitratos a través de estaciones de muestreo. También establece criterios para designar como zonas vulnerables las superficies cuyo drenaje dé lugar a la contaminación por nitratos y para poner en funcionamiento programas de actuación coordinados con las actividades agrarias. «Estas líneas de acción marcan, entre otros objetivos, una reducción de la contaminación por exceso de nutrientes del 50%, lo que supondrá una reducción del 20% en el uso de fertilizantes. Para alcanzar estos fines, las estrategias europeas plantean el desarrollo de un plan de acción para la gestión de nutrientes», asegura el Gobierno.
Pajares de la Lampreana, uno de muchos ejemplos
En Zamora, uno de los pueblos que está sufriendo recientemente los efectos de la contaminación por nitratos es Pajares de la Lampreana. Los vecinos del pueblo no pueden beber agua del grifo desde hace más de un mes porque el Ayuntamiento está renovando la depuradora, una de las primeras de las que se instalaron en la provincia, a comienzos de la década de los dos mil, precisamente para intentar solucionar el problema de los nitratos que afectan al agua en la zona.
Mari Carmen Rodríguez, alcaldesa del pueblo, asegura que el agua tiene un elevado contenido en nitratos y fluoruros, lo que hace imposible su consumo si no se trata antes. Las obras de la potabilizadora, esperan en el pueblo, estarán concluidas «antes de los plazos establecidos a priori», que hablaban de una duración de dos meses. Mientras, se ha instalado una estación portátil de depuración de aguas prestada por la Diputación de Zamora, a la que acuden los vecinos (los que pueden, porque la gente mayor tiene dificultades para desplazarse y más aún para cargar con el agua) a llenar garrafas con las que tener agua para beber o cocinar. Las obras, asegura la regidora municipal, «van bien», aunque están produciendo las lógicas molestias en el pueblo, y se han hecho en noviembre porque «en verano, que es cuando hay más gente en el pueblo, hubieran ocasionado más perjuicios» a los vecinos.
