En Villarrín de Campos por fin van a ver arreglar su iglesia. El templo, deteriorado desde hace ya varios años, presenta un estado, según relata Francisco Álvarez, que ha formado parte del equipo de Gobierno y es conocedor de los asuntos del pueblo, “comprometido”. No se aprecia directamente al entrar, pero las grietas empiezan a aparecer sobre la cabeza de los fieles a poco que se internen varios pasos en el templo. Se hacen más grandes conforme se avanza hacia el altar hasta que se llega a la zona más delicada de la iglesia, que es el ala derecha del templo. Grietas, desconchones y un evidente mal estado son preludio de lo que se puede ver cuando uno se acerca a la zona en cuestión: una grieta en la que, sin problemas, cabe la mano de una persona adulta.
“Aquí se ha producido un asentamiento de tierra y llegamos a ver que la estructura corría peligro”, asegura Álvarez mientras hace una visita guiada por el interior del templo. Los desperfectos empezaron primero por un pequeño desconchón o siguieron con alguna grieta en el techo, pero lo que ahora se estaba produciendo (se ha producido, de hecho) es un desplazamiento de todo el muro de la parte derecha, que corría peligro de derrumbe de no haber actuado en él el Obispado y el Ayuntamiento de Villarrín.

La iglesia tiene una edificación adosada, exterior, justo en esa parte, que ha actuado “como una especie de contrafuerte” y que ha dado algo de margen para apuntalar el muro. Hay fuera también una gran estructura de hierro que sujeta al muro, que sigue apretando para fuera y que ahora, al menos, está sujeto gracias a las intervenciones puntuales que se ha llevado a cabo. “Esto hay que arreglarlo, no puede estar mucho tiempo así porque estas cosas solo van a peor”, asegura el guía.

Se arreglará en breve, afortunadamente. La iglesia de Villarrín de Campos es una de las que forma parte del convenio firmado entre Diputación de Zamora y Obispado para rehabilitar bienes inmuebles en la provincia durante los años 2026 y 2027. Las obras no son inminentes, asumen en el pueblo, pero ya hay un horizonte de tiempo en el que comenzarán, y eso es mucho. El convenio establece una aportación económica conjunta entre la Diputación Provincial y el Obispado de Zamora, que asumen a partes iguales la financiación de las obras, así como los costes derivados de proyectos técnicos, direcciones facultativas e imprevistos. Además de la iglesia de Villarrín de Campos se actuará en la de Belver de los Montes, Vega de Villalobos, San Agustín del Pozo, Bercianos de Aliste y Cerecinos de Campos.
La actuación es algo más ambiciosa que la que se llevará a cabo en el muro, aunque solo esta ya justificaría la inversión. También hay problemas serios en el campanario. A la hora de realizar este reportaje la cubierta está literalmente plagada de palomas. Los animales posados se cuentan por decenas y eso que, dicen en el pueblo, “hoy hay pocos”. Las aberturas en la parte alta del campanario se intentaron tapar con redes para que los animales no entraran, pero el tiempo y las propias palomas han roto las redes, que ahora presentan unos grandes agujeros por los que los pájaros entran y salen a su antojo.

En el suelo del campanario, unos cuarenta metros por debajo de las ventanas, hay una puerta que ni siquiera se puede abrir. Lo impide la palomina acumulada, que supera el medio metro después de años y años de práctico abandono de la zona. “Esta parte no es como la otra, no corre peligro la estructura, pero también hay que trabajar para adecentarla”, asegura Francisco Álvarez, que ni siquiera se atreve a abrir la puerta. “No, no la abro. No lo recomiendo”, concluye.
Un templo renacentista del siglo XVIII
La iglesia de Villarrín de Campos es de estilo renacentista, data del siglo XVIII y presenta una estructura arquitectónica de planta de cruz latina en la que destaca la existencia de una enorme torre compuesta de tres cuerpos que acaba en un remate ochavado.
En el interior del templo sobresale el Retablo Mayor, presidido por una imagen barroca de la Asunción, acompañada de otras figuras que comparten el mismo estilo artístico. También destacan el retablo barroco de la Virgen del Rosario y el retablo dedicado a San José. Además, el templo conserva doce tablas flamencas y borgoñonas del siglo XVI, pintadas al óleo, que representan diversos pasajes de la vida de Jesús y de la Virgen. De entre todos los elementos del interior, merece especial mención la imagen del Cristo de los Afligidos, muy venerada por los habitantes del lugar, que se encuentra en una capilla lateral del templo.
