El número de manadas de lobo ibérico apenas ha repuntado en Zamora en las últimas dos décadas. Los datos del último censo de la especie, elaborado en Zamora durante el año 2023 (no se pudo hacer en el ejercicio 2022 por los incendios de la Sierra de la Culebra, donde vive un buen número de cánidos) indican que la cifra de manadas que actualmente campean por la provincia es muy similar al que se estimaba en el año 2000. Si entonces había 44 manadas y 35 desarrollaban casi toda su actividad en Zamora, los últimos datos hablan de un total de 46 manadas con presencia en Zamora, de las que 38 tienen aquí su centro de actividad. Un aumento de unos pocos individuos.
Los datos ganan relevancia con la reciente aprobación, por parte del Congreso de los Diputados, de la exclusión del lobo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, lo que abre su puerta a volver a regular su caza al norte del río Duero, donde estaba permitida hasta el año 2021. En el caso de Zamora, al norte del Duero campean casi el noventa por ciento de las manadas localizadas en la provincia. De hecho, solo hay tres grupos localizados al sur del río (uno en la zona de La Guareña, otro cerca de El Cubo del Vino y otro en el entorno de Peñausende). El resto de los grupos vive al norte del Duero.

Por lo demás, en Zamora campean casi una de cada cuatro manadas de lobos de las registradas en la comunidad autónoma. Hay dos manadas compartidas con Galicia y seis que entran y salen continuamente de Portugal. Se estima que el ochenta por ciento de las manadas se reproduce.
Los datos regionales sí que hablan de una presencia más importante del cánido en los montes de Castilla y León. El censo de los años 2022 y 2023 estima en 193 las manadas en la comunidad autónoma, una cifra que hace dos décadas se quedaba en las 149. Lo que sí se aprecia claramente es una tendencia creciente en lo que refiere a la presencia de lobos al sur del Duero. A principios del siglo el sur del Duero era el hogar del once por ciento de los grupos contabilizados. Ahora viven ahí el 18% del total. Zamora es la segunda provincia con más presencia de lobos solo por detrás de León. Salamanca, con tres manadas, es la que menos lobos tiene.
Los datos de los ataques
Lo que sí ha repuntado, según los datos de la Consejería de Medio Ambiente (son los únicos datos al respecto) son los ataques del lobo al ganado. El año pasado en Zamora se produjeron un total de 637 incursiones del lobo en explotaciones ganaderas que se saldaron con más de 1.108 cabezas muertas. La mayoría de los animales muertos fueron ovejas (663), aunque también se registraron 415 vacas y 22 caballos muertos por ataques del lobo. Solo Ávila, con 1.525 animales muertos, supera los datos de Zamora.
Datos, estos de Ávila y los que hablan de la presencia del cánido al sur del Duero de una forma más intensa, que usa la Junta en su planteamiento para que puedan cazarse lobos también al sur del Duero. «No vamos a parar aquí, aquí no acaba todo», aseguraba el portavoz de la Junta y consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Fernández Carriedo, al ser preguntado sobre este asunto la semana pasada. «Es posible que en este asunto también nos encontremos con la oposición contraria del Gobierno de España a los intereses de Castilla y León, pero nosotros hemos conseguido algo muy importante y no vamos a parar aquí y la siguiente fase es la del sur del Duero».
Los ecologistas amenazan con los juzgados
El visto bueno del Congreso de los Diputados a la caza del lobo ha motivado la lógica discrepancia de las organizaciones ecologistas. Los últimos en posicionarse han sido los responsables de WWF, que aseguran que llevarán a los tribunales «los planes para matar lobos que incumplan la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Llevaremos ante la justicia cualquier plan que incluya cupos de caza o captura de ejemplares, una estrategia que además se ha demostrado inútil para reducir los ataques a la ganadería», añaden desde la organización.
Las críticas llegan también desde Ecologistas Zamora, organización que habla de «artimañas legales» para introducir el cambio en la protección legal del lobo en una ley pensada para atacar el desperdicio alimentario. El colectivo zamorano denuncia además «la campaña de criminalización» del cánido, que «pretende hacer ver a la sociedad que los lobos suponen un problema gravísimo para el sector ganadero, cuando en realidad son otras muchas -y más importantes- las debilidades del sector».
«Por otro lado, volver a cazar lobos sería caer en el mismo error arrastrado durante décadas. Como se desprende de diferentes estudios científicos, la eliminación de ejemplares por caza o controles no es una medida eficaz para reducir los ataques al ganado y, de hecho, puede explicar ataques más recurrentes al desestructurar los grupos familiares. Aunque pueda resultar paradójico, el lobo actúa como aliado del ganadero porque elimina a los herbívoros que pudieran portar algunas enfermedades transmisibles al ganado extensivo, favoreciendo la salud de las explotaciones de la zona», aseguran las mismas fuentes.
Explicaciones que no convencen a las asociaciones agrarias, que celebran la decisión del Congreso y reivindican que «era necesaria» desde que en 2021 se elevó la protección legal del lobo. Los ganaderos, al menos los que hablan representados por las OPAs, se alinean con el mensaje de la Junta y abogan también por empezar a trabajar para cazar también lobos al sur del Duero.