El centro tecnológico de la Aldehuela está un poco más cerca de funcionar. El Pleno de la Diputación ha aprobado este viernes la «mutación demanial subjetiva» de los inmuebles, lo que en la práctica supone una cesión de las instalaciones a la Junta para que las gestione durante los próximos 50 años, con la opción de que ese periodo se amplíe a otros 25 más. El presidente de la institución, Javier Faúndez, ha confirmado tras la votación que ahora la idea es firmar el lunes el convenio con el Gobierno autonómico.
El presidente provincial ha explicado que la rúbrica prevista para la semana que viene supondrá la culminación de un trabajo político y burocrático que comenzó tras su toma de posesión, cuando tuvieron lugar las primeras reuniones operativas con la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco. Tales encuentros permitieron inicialmente alcanzar un acuerdo para que fuese el Ejecutivo autonómico quien liderase esta iniciativa de atracción de talento vinculado a la «silver economy».
Para Faúndez, esto supone una oportunidad para dotar de «contenido» a un edificio vacío. Hay que recordar que su predecesor, Francisco José Requejo, impulsó las obras con la idea de que fuese la propia Diputación quien liderase la actividad, pero el mandatario alistano ha optado por ir de la mano del Gobierno autonómico con la idea de atraer «empresas de primer nivel» y de ser «un referente nacional e internacional» para el sector.
Durante el debate de este punto, la única representante de la oposición que ha intervenido ha sido la portavoz de Izquierda Unida, Laura Rivera, que ha asegurado que su grupo no pone pegas al movimiento, pero que ha matizado que la Junta «podría hacerse cargo también de la ayuda a domicilio» y que ha demandado que esta nueva fórmula no penalice a los pueblos donde ya se estaban implementando algunos proyectos piloto.
Toma de posesión y otros debates
Este asunto ha sido uno de los más destacados de un Pleno que, por otra parte, ha servido para que Zamora Sí cerrará finalmente su renovación de cargos posterior a la marcha de Francisco José Requejo. Eloy Tomé ha tomado posesión en la casa, y lo ha hecho arropado por varios alcaldes y concejales del partido provincialista.

Desde su posición en medio del fuego cruzado entre el portavoz de Vox, David García Montes, y Laura Rivera, Tomé ha podido comprobar cómo se enconaba el debate sobre el Plan Estratégico de Subvenciones para 2024, una discusión en la que también han participado el popular Víctor López de la Parte y la socialista Sandra Veleda y que se ha ido desviando con muchos mensajes asociados a la realidad del Ayuntamiento de la capital.
En resumen, Veleda y Rivera han demandado que la Diputación reparta más dinero por concurrencia competitiva y menos «a dedo», mientras que López de la Parte ha abogado por «la eficacia y la eficiencia» y le ha pedido a la portavoz de Izquierda Unida que abandone su «falsa moral». Precisamente IU ha presentado nueve enmiendas que han sido rechazadas bajo la premisa de que ese «no es el cauce adecuado» para introducir modificaciones en el plan.
A partir de ahí, el debate sobre la cuenta general apenas ha dejado el detalle de que Faúndez ha tenido que llamarle la atención al diputado de Vox por su opinión sobre la velocidad de la portavoz socialista al hablar, mientras que, en el capítulo de ruegos y preguntas, el propio presidente se ha explayado para defender la gestión en el Consorcio de Bomberos. Nuevamente, ha salido el Ayuntamiento de Zamora: «Les duele que faltan 600.000 euros», ha señalado el mandatario alistano, en referencia al final del convenio con el municipio para la prestación del servicio en el alfoz.
