Está a punto de dar la una de la tarde del lunes de la Veguilla en Benavente. Queda un buen rato para que las autoridades se asomen al balcón de la Plaza Mayor y todavía falta una hora para que la alcaldesa, Beatriz Asensio, revele la identidad del Toro Enmaromado de este año. Pero la gente no puede esperar. Ya hay vecinos asomados a los balcones. Ya hay mayores ubicados en los laterales. Ya hay muchachos en el meollo absolutamente desatados. Y ya hay dos animadores poniendo música a todo lo que da.
Estos últimos no han hecho la selección musical pensando en un género concreto, sino en darle continuidad a la fiesta a empellones. Ahí va un pasodoble. Y un poquito de Gabri Ponte. Y María Isabel. Y mucho de Nueva Línea. Sí, sí, esas que quieren que les den… un besito nada más. Hay hasta algún remix del himno nacional que acaba en Danza Kuduro, sin olvidar los clásicos del día: por encima de cualquiera, Los Dos Españoles. Hoy, en el centro, Benavente.
En la periferia, pero de la plaza, están dos mujeres más bien menudas que tratan de asomar la cabeza entre la multitud: «Estoy buscando al mío, pero no lo veo», lamenta una. La otra le responde: «Ni yo al mío, con lo grande que es». Las señoras no ven a sus hijos porque eso ya está lleno. Es la una y veinte, pero caben pocas almas más en el punto más concurrido de Benavente. Y ya hay tímidos cánticos de «¡Toro, Toro, Toro!». Se hará esperar.
Por eso, algunos padres bajan de los hombros a los niños. Hay que cuidarse para el momento. Otros muchachos danzan de brazo en brazo y aguantan carantoñas. Lo hace Yago. Y lo hace Daniela. Los dos llevan un pañuelo rojo con su nombre, uno igual que el que portan los mayores. Esa prenda y el sentimiento es lo que une a todos los que se han reunido en la plaza con las camisetas de sus peñas. Pronto llegará el estallido.
El lunes más especial del año
Cuando quedan quince minutos para las dos, las autoridades se ubican en el balcón principal. En los laterales, los símbolos de las peñas completan la decoración de una Plaza Mayor, ahora sí, atestada. La alcaldesa toma la palabra. «Este no es un día cualquiera, es el día de nuestra patrona, el lunes más especial del año», clama Asensio, que recuerda a los que ya no están y a los que están lejos, y que alienta al público a que ruja.
«¡Toro, Toro, Toro!». La gente responde y aguanta. La alcaldesa anuncia los festejos que están por venir, pero los que están abajo solo quieren un nombre. A tres minutos para las dos de la tarde, lo obtienen. El animal se llama Glorificado, y Benavente le espera el 3 de junio.





