El relevo generacional «ha de ser una prioridad nacional» para cambiar el futuro de los territorios despoblados. Particularmente de Zamora, que presenta la realidad demográfica «más dramática» en lo que va de siglo XXI. Así lo apunta el amplio estudio elaborado por la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (Ceaje), que pone en cuestión la propia supervivencia de once provincias del país y que sitúa a Zamora en el foco, al cumplir cinco de los seis indicadores de riesgo que se utilizan para el análisis.
El estudio aborda la situación desde la población total de los territorios, la pérdida de habitantes acumulada en este siglo, la media de edad de la gente, el PIB, la tasa de población activa o la pérdida de empresas desde 2001. Solo en lo que tiene que ver con la población activa, Zamora se encuentra fuera de la zona roja de peligro. En lo que tiene que ver con la caída de habitantes, nadie aguanta la comparación. Desde que comenzó la centuria, la provincia ha perdido un 21% de su capital humano; Ourense es la segunda peor parada con un -11,3.
Ante este panorama, para Ceaje, el relevo generacional aparece como gran objetivo en el horizonte: «La supervivencia de las once provincias analizadas no depende de atraer grandes multinacionales, sino de evitar el cierre de las microempresas existentes mediante una transición generacional planificada», advierten desde el colectivo.
A eso hay que añadir otros asuntos largamente demandados desde la provincia, como la habilitación de una fiscalidad diferenciada. Es decir, «un marco impositivo específico para zonas rurales que compense los mayores costes logísticos y la baja densidad de consumidores». Además, Ceaje estima que los territorios como Zamora han de centrarse en sectores de alto valor añadido, como la «agroindustria gourmet, el turismo regenerativo, los servicios tecnológicos y la economía circular».
Por otro lado, el estudio habla de la pertinencia de cerrar la brecha digital y de establecer las condiciones básicas para el teletrabajo, o de llevar a cabo una simplificación burocrática «en favor del emprendedor rural». Para Ceaje, hace falta facilitar ventanillas únicas y eliminar trabas administrativas en los procesos de traspaso y apertura de los negocios.
Un cambio de narrativa
Igualmente, los responsables del análisis ven una oportunidad en el llamado cooperativismo 2.0, que implica «el fomento de redes de colaboración entre jóvenes emprendedores para ganar dimensión competitiva y poder de negociación en los mercados internacionales». Eso debe ir unido, a juicio de Ceaje, a un cambio de narrativa que permita «promocionar el entorno rural como un espacio de éxito profesional y alta calidad de vida, frente a la saturación y el alto coste de las áreas metropolitanas».
Por último, otro de los aspectos que aborda el análisis tiene que ver con la formación alineada. Es decir, con una educación superior relacionada con lo que se puede encontrar en el territorio. «Hay que vincular los currículos de las universidades locales con las necesidades reales del tejido productivo provincial para frenar la fuga de cerebros», zanja el estudio.
