La Comisión de Patrimonio, dependiente de la Junta de Castilla y León, denegó en 2025 el derribo de las edificaciones de la calle Puente que ahora se han tenido que tirar por «peligro inminente». Así lo ha asegurado este martes, en el Pleno del Ayuntamiento, la concejala de Urbanismo, Ana Belén González, que ha contado su versión de los hechos al hilo de un ruego presentado por Rocío Ferrero, edil de Zamora Sí.
González ha señalado que los propietarios actuales adquirieron esas dos edificaciones, junto a otra colindante, en el año 2023. A partir de ahí, tramitaron la solicitud de derribo con el fin, a priori, de ejecutar nuevas construcciones. Pero Patrimonio determinó, en 2025, que no autorizaba esa actuación.
A partir de ahí, el Ayuntamiento, consciente del estado del primero de los inmuebles, el que se derribó finalmente el pasado Viernes de Dolores y motivó el cambio de recorrido del traslado, inició una vigilancia «periódica», siempre desde la lógica de que ha de ser la propiedad la que esté pendiente. Según González, la última visita de los técnicos se había producido en noviembre de 2025.
En ese momento, los expertos apreciaron un deterioro mayor y tomaron fotografías que fueron remitidas a Patrimonio. Ya en los días previos a la Semana Santa, en este mes de marzo, la Policía Municipal volvió a hacer un «recorrido minucioso» por todos los lugares de tránsito de las procesiones y se topó con una realidad más alarmante.
Las lluvias del invierno
«Vimos que las últimas lluvias del invierno habían afectado de forma importante a la pared lateral que estaba más expuesta», ha indicado González, consciente de lo delicado de la ubicación de este inmueble cercano al Puente de Piedra. En ese momento, ya se había producido un hundimiento de los forjados, lo que exigía una actuación. El Ayuntamiento habló con los propietarios, se decretó la ruina inminente y el primer edificio se derribó el viernes.
Ya el sábado, la arquitecta técnica municipal apreció que la medianera de al lado se estaba «abombando bastante» y que «se escuchaban ruidos y crujidos» que anticipaban un posible colapso. Ante eso, se procedió a un segundo derribo. «Las dos edificaciones estaban incluidas en lo que se solicitó a Patrimonio para tirar y que había sido denegado», ha remachado González.
