¿Por qué aumenta el número de zamoranos en el extranjero? Los datos que se conocieron la semana pasada hablaban de 1.378 personas más ligadas a esta tierra y residentes en el exterior solo de un año para otro, hasta alcanzar un número de 25.499. Las cifras revelaban, además, que más del 95% de esas nuevas inscripciones correspondía a ciudadanos que ya habían nacido en otros países. Es decir, que habían adquirido la nacionalidad gracias a su vinculación con la provincia, pero sin haber venido al mundo en ella.
Pues bien, la explicación de este repunte hay que buscarla en la llamada Ley de Nietos, una normativa de memoria democrática que permite a los descendientes de personas españolas obtener la nacionalidad sin residir en el país. El plazo de solicitudes ha estado vigente durante tres años y se cerró el pasado 22 de octubre, aunque aún es previsible que, en este 2026, se concedan bastantes nacionalidades más entre quienes abrieron el proceso en el periodo marcado y aún no lo han cerrado.
Conviene recordar aquí que, para obtener la nacionalidad, los descendientes de zamoranos solicitan información de sus antepasados y quedan adscritos al municipio de origen de aquellos abuelos o incluso bisabuelos que les dan pie a realizar el trámite. Por tanto, quedan asignados como personas ligadas a un determinado ayuntamiento y residentes en el extranjero, si es que ese es el caso. En ciertas oportunidades, los solicitantes ya residían en España y esta ventana legal les ha permitido regularizar su situación.
En todo caso, la Ley de Nietos ha conseguido incrementar la población en el extranjero de 169 de los 248 municipios de Zamora. En una docena de ellos, incluso, por encima de los veinte vecinos vinculados extra en solo un año. Tal es el caso de la capital, Fermoselle, Villalpando, Corrales del Vino, Benavente, Villar del Buey, Villamayor de Campos, Bermillo de Sayago, San Vitero, Revellinos, Cañizal o Fariza.
Las búsquedas en el Archivo Diocesano
El asunto ha sido uno de los focos de actividad principales en los últimos meses en el Archivo Diocesano de Zamora. Lo cuenta uno de los miembros de Zamorarte, Jaime Gallego, que ha ayudado a muchas personas con los trámites y con las solicitudes de partida de bautismo: «Desde los registros civiles estaban teniendo dificultades», constata el experto, que apunta que, gracias a su búsqueda, se han encontrado «nietos o bisnietos de personas que habían nacido a finales del siglo XIX». Sus descendientes buscaban la acreditación de su vínculo con España.
«Sobre todo hablamos de gente ligada a Sayago o Aliste, y la mayoría de Argentina», destaca Gallego, que también ha hecho trámites para personas de Estados Unidos, Cuba, Brasil o Alemania. «Recuerdo a una mujer de Cuba que nos ofrecía su casa y a otros que nos dijeron que van a venir y que nos quieren conocer», apunta el miembro de Zamorarte, que admite que ha habido un «bajón» en la actividad desde el cierre del plazo para reclamar la nacionalidad por esta vía, ya en octubre.
Gallego señala también que hay personas que han sentido curiosidad por el origen de su familia merced a esta búsqueda y se han sumergido en otro proceso, ya más ocioso, para tratar de construir un árbol genealógico. «Hay gente que ha solicitado la nacionalidad y que luego quiere seguir investigando», confirma Jaime Gallego, que confía en que haya personas procedentes de Argentina o de donde sea que puedan hacer el viaje inverso al de sus abuelos. La regularización ya la tienen.
