Hemos visto muchas veces al CB Zamora confundir velocidad con precipitación, correr más con la cabeza que con las piernas y los brazos en ataques fundamentales para el devenir de los partidos. Situaciones que solían traducirse en pérdidas y balones para el equipo contrario. Por eso hay que poner en valor lo visto en los últimos minutos del partido del pasado fin de semana. Cuando el balón quemaba por fin hubo calma, por fin se leyeron bien las situaciones y no se desesperó después de un carrusel de fallos en ambos aros que daba la sensación de que, el que anotara, se llevaba el partido. Anotó el Caja Rural-CB Zamora y se consiguió la victoria contra Hestia Menorca (72-67).
Conviene mencionar a Ty Roberts, que tiene tan acostumbrado al pabellón a tirar todo lo posible que sorprendió dando dos asistencias fundamentales a Van Zegeren, que firmó su mejor partido de la temporada. En un contexto en el que el base no estuvo nada fino de cara al aro rival (solo tres canastas de dos puntos y 0 de 6 en triples durante el partido) el americano entendió que su labor como líder del grupo no pasaba en esos momentos por jugarse la canasta. Se celebra. Como se celebra la intensidad defensiva del grupo durante todo el partido, capaces de dejar a Menorca con un 20 de 70 en tiros de campo. Un porcentaje extraordinariamente bajo para un equipo que seguramente juegue playoff.
La victoria tiene ya el sabor del deber cumplido. Quedan ocho partidos en los que debería producirse una auténtica hecatombe para que la permanencia peligre. Lo normal sería que en dos o tres jornadas, cuatro a lo sumo, pueda darse ya por concluida la tarea con las matemáticas en la mano. El año pasado hubo que esperar hasta las últimas jornadas para certificar la permanencia. Este año se da ya por hecha a falta de prácticamente dos meses para el cierre de la liga. Se podrán echar en falta (y veremos) más emociones en el final de la liga, pero el que no quiera ver aquí un paso adelante del club tiene que hacerse mirar la vista.
Con estas hay que pensar en el final de la temporada, un final en el que el CB Zamora competirá cada partido. Palabra de su entrenador, que en el postpartido del sábado huyó del concepto de «disfrutar» los partidos y defendió la intensidad hasta las últimas jornadas. «Somos profesionales, defendemos un escudo y representamos a una ciudad», aseguraba Saulo. No cabe otra, pero siempre gusta escuchar como lo dice el líder del equipo. La permanencia está casi sellada y el playoff está a tres partido. Quedan ocho. Difícil, sí, pero no imposible.
