En La Horta se encuentra uno de los hoteles de cuatro estrellas que hay en Zamora. A la salida, justo frente al olivo de la entrada, también frente a los aparcamientos, una casa que hace esquina ha visto cómo los bomberos han tenido que intervenir repetidas veces en las últimas semanas. El edificio está apuntalado y la fachada, que muestra las cicatrices de las actuaciones de los bomberos, es una de las primeras imágenes que muchos turistas tienen de Zamora. Es, dicen en la asociación de vecinos de La Horta, una imagen que muestra el estado actual de muchas casas del barrio.
“Aquí, rara es la semana que no vienen los bomberos”, asegura José Luis Gato, presidente de la agrupación vecinal. La problemática de las casas viejas, de los solares en los que no se acaba de construir nada y de los inmuebles que pasan de heredero en heredero hasta que acaban por causar un problema para los vecinos se hace visible en varios puntos de la ciudad sin que las instituciones tengan gran margen (o atinen) para resolverlo. Y es más visible que en ningún otro barrio en La Horta. “No deja de ser uno de los barrios más viejos de la ciudad, casas con mucha antigüedad, de gente que ha ido falleciendo y que, por unas cosas o por otras, han quedado vacías”, apostilla Gato, que pese a todo celebra que en los últimos tiempos algunas familias jóvenes han edificado viviendas en la zona.

El presidente de la asociación de vecinos tiene en la cabeza las ubicaciones de algunas de las zonas que se encuentran en peor estado. Hay solares “que da pena verlos”, aunque en alguno de ellos, como el que está enfrente de La Cueva del Jazz en la calle de Puerta Nueva, se actuará próximamente para construir un aparcamiento. En otros, la maleza es el entorno perfecto para que “gatos y ratas” vivan en paz. Por lo que refiere a viviendas, la conversación lleva a varias: la citada que está enfrente del NH, una cercana al restaurante Libertén con una grieta importante o el inmueble que ardió hace unos meses (y en el que ahora vive una persona) son algunas de las que salen en la conversación. Los vecinos entienden que las casas son particulares y que las instituciones no pueden meterse a las bravas y solucionar el percal, pero piden más agilidad.
“Se mandan requerimientos pero la realidad es que no van a ningún lado”, lamenta Gato, que incide en que la imagen del barrio no es la mejor ni para los visitantes ni para los propios zamoranos. “Hay gente de Zamora que pasa por aquí el Martes Santo, una vez al año, y se sorprende de cómo está esto. Y muchos turistas que bajan de la Plaza Mayor al Puente de Piedra y se sorprenden de la cantidad de viviendas abandonadas que existen”. Gato pide a las instituciones “algo más de agilidad”. “Notifican, pasan los plazos, se pone un precinto, vienen los bomberos con la arquitecta municipal… pero la realidad es que pasan los meses, pasan los años, y no se hace nada”.



Ana Belén González, concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de Zamora, no advierte en La Horta una situación diferente a la que se pueda vivir en otros barrios de la ciudad. “También hay casas viejas en La Lana, en San Lázaro o en Pinilla”, apunta la edil, que pide no caer en la tentación de pensar que el Ayuntamiento no hace nada para resolver los problemas que se detectan en las viviendas. “Evidentemente no podemos entrar en las viviendas privadas, pero sí se hacen requerimientos, se intenta por todos los medios contactar con los propietarios y, si la situación tiene que ser solucionada por peligro para los viandantes o los vecinos, se hace y se pasa la factura al propietario de la vivienda”, resume González. “No nos limitamos a mandar una carta, se intenta por todos los medios posibles contactar con el propietario, lo que pasa es que a veces es complicado. Y los trámites también llevan su tiempo”, añade la edil.
Para los vecinos no es cierto que el barrio esté igual que otras zonas de la ciudad. “Eso es falso y es muy fácil de comprobar, basta darse un paseo por el barrio para ver que La Horta está peor que San Lázaro o que Pinilla”, asegura el representante de la asociación de vecinos. “Lo que pasa aquí es que son muchas viviendas las que están en esta situación, y además, al ser casas viejas y parcelas pequeñas, tampoco son interesantes para la gente que se quiere hacer una vivienda o para construir pisos, porque son pocos metros de terreno. Hay que comprar varias parcelas juntas para tener un terreno interesante, y eso es más complicado. Y, al final, nada”, añaden desde la agrupación vecinal.
En La Horta piden una mirada al barrio, testigo de la historia de Zamora. “Es cierto que esta zona tiene sus pecularidades, que son calles estrechas… pero se echa en falta la atención que sí tienen otras zonas de la ciudad” más transitadas o habitadas, dicen los vecinos. “Es urgente hacerlo, porque si la gente sigue viéndolo como un barrio oscuro y con poca actividad, pronto será difícil darle la vuelta”, concluyen.

