San Vitero, el burro y la feria. No hace falta decir nada más. Para quien sepa de qué va esto, lo que viene a continuación es un conjunto de datos que se suma a una esencia ya conocida. Este sábado, la localidad alistana celebra «su acto de resistencia cultural» más importante del año: el certamen, la exposición y la subasta centrada en el asno zamorano leonés. Irán miles de personas, habrá puestos y muchos coches. Y, sobre todo, se contribuirá a la protección de un legado que «el mundo no puede permitirse perder».
Así lo trasladó en la presentación Rafael Caballero, teniente de alcalde de San Vitero, que recordó que el burro zamorano es «reflejo del propio campesino: sufrido, silencioso, constante y ligado a la tierra». El burro, insistió el edil, es «memoria de las familias y de las maneras de vivir de Aliste», lugar de obligado regreso. «En la época de la Inteligencia Artificial, regresemos a lo que nos dice el burro: I A», concluyó Caballero.
La feria, por lo demás, llega con algunas novedades. La más importante está en la subasta, que este año ya no será ni al alza ni a la baja y sí en sobre cerrado. Se subastarán tres animales (dos hembras y un macho) y los interesados deberán introducir en un sobre un papel con sus datos, una cifra de subasta y otra por si hay repetición.
En la exposición habrá entre 40 y 45 animales, detalló Jesús de Gabriel, encargado de Aszal, Asociación Nacional de Criadores de la Raza Zamorano Leonesa. La raza, por lo demás, vive un momento estable, con 1.700 animales censados y unos 200 ganaderos que se dedican a ello. A su buen momento han contribuido de forma decisiva las líneas de trabajo impulsadas en los últimos meses, como el uso de los burros para la guarda del ganado del lobo y el ordeño de burras para la elaboración de productos lácteos.
La feria, por lo demás, contará con un espacio para la feria artesanal, que abrirá a las once. Más tarde, a las doce y media, llegará el plato fuerte con los animales.
