Miércoles, cuatro y media de la tarde. El sol viene y va en Matilla La Seca, un pueblecito de 33 vecinos ubicado al norte del municipio de Toro. El cambio de luz molesta si acaso a los gatos que colonizan una parte del pueblo. Por lo demás, no afecta a nadie. Las calles están vacías. Solo después de un rato, al pie de la carretera que circunda la localidad, se intuye a un par de tractoristas metidos en la jera. Pero ya en el horizonte. De cerca, queda contemplar las fachadas y las ruinas de algunas casas que nadie ha querido levantar.
Ya decimos que son pocos en Matilla. Fueron más en su día. Hasta 250 en los tiempos buenos. Luego, 70 al estrenar el siglo XXI. Menos de la mitad en 2026. La tendencia va cercando a uno de esos pueblos que mira al futuro con incertidumbre. Pero no es la despoblación el motivo de la visita. De lo que se trata esta vez es de contar una particularidad relacionada con las elecciones del pasado domingo, las autonómicas. En este pueblo, de los 33, podían votar 32. Fueron 26. Y ninguno votó a Vox.
Efectivamente, Matilla La Seca es el único municipio de la provincia donde la candidatura encabezada por Marisa Calvo, pero claramente guiada por Santiago Abascal, no logró ningún apoyo. Cabe recordar que el líder nacional de Vox fue a Toro a mitad de la campaña. En concreto, a una plaza ubicada a doce kilómetros en línea recta de este pueblo. El dirigente ultra se dio un baño de masas, firmó cuadernos y prendas (nunca banderas) y se marchó entre jaleos. Pero no convenció a ningún paisano de la localidad de al lado.

Los 26 votos de Matilla La Seca se repartieron de la siguiente manera: once para el PSOE, nueve para el PP, dos para Prepal, otros dos para Podemos y uno para Izquierda Unida. Alguno dirá que son pocos vecinos y que tampoco es tan raro que Vox se quede sin respaldo. Pero un 0 de 26 se puede considerar como algo anómalo en un contexto en el que la formación de Abascal logró un 20% de los votos en la circunscripción y fue primera y segunda fuerza en un buen puñado de municipios. Incluso en alguno bien pegado a Matilla. Véase Fresno de la Ribera, por ejemplo.
Es cierto que en otros lugares Vox tuvo un resultado por debajo de las expectativas. Tal es el caso de Morales de Valverde o Porto, donde la formación acabó como cuarta fuerza. Pero solo en Matilla La Seca terminó el recuento en cero. El alcalde, Álvaro España (PP), explica que «aquí la gente es mayor y cuesta cambiar lo que ha votado toda la vida». Eso explica que el PSOE y el PP copen la mayor parte de los votos. «Pero esta vez hemos tenido Prepal», recuerda el regidor.

Prepal y Podemos
Efectivamente, el partido minoritario dentro del leonesismo rascó algo. También Podemos, que superó a Vox en un rincón, aunque fuese aquí, en una de las plazas más pequeñas de todo el territorio. En el pueblo, por cierto, no hay ni rastro de la campaña electoral que aún pervive en las ciudades, donde los carteles siguen por retirar y algún folleto publicitario va danzando por donde ya no debe. En Matilla se votó y ya está.
En la visita de este miércoles, casi al final del pueblo, una vecina asoma para echar el cigarro a la puerta. «Ah, no sé», responde al ser preguntada por el asunto político de turno. Nadie más aparece. Solo los gatos que parece que se multiplican al final de la calle del Concejo. Allí, en un local, los vecinos votaron el domingo. Fueron 26. Ninguno a Vox.

