El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha confirmado la condena a doce años de cárcel al profesor del Conservatorio de Música acusado de abusar sexualmente de cuatro alumnas menores de edad durante su estancia en Zamora. Los jueces del Alto Tribunal no enmiendan la sentencia dictada en la Audiencia Provincial de Zamora, que consideró probado que, durante los cursos académicos 2008/09 y 2009/10, el profesor incurrió en prácticas delictivas con las alumnas, que en aquellos momentos tenían edades comprendidas entre los nueve y los diez años. Se condena al profesor como autor de cuatro delitos de abusos sexuales a tres años de cárcel por cada uno de ellos y se le prohíbe acercarse a las víctimas y contactar con ellas a través de cualquier procedimiento. También está inhabilitado para cualquier profesión, oficio o actividades que conlleve contacto con personas menores de diez años durante un decenio y, cuando salga de prisión, se someterá a cinco años de libertad vigilada.
En su día los jueces enumeraron ya varias actitudes consideradas probadas y de carácter delictivo del profesor. Se dice, así, que el profesor se colocaba detrás de las alumnas denunciantes frotando con ellas sus órganos sexuales durante la realización de ciertos ejercicios. Además, en clases individuales, «con la excusa de enseñarlas a respirar y comprobar si lo hacían bien, el profesor colocaba las manos en el abdomen» de las alumnas y posteriormente «las subía hasta el pecho y las bajaba por la zona del pubis y la vagina». Al principio estos tocamientos «se producían por encima de la ropa pero posteriormente por debajo de la camiseta y dentro de los leggins», llegando al extremo de masturbar a una de las menores. Estos abusos también se producían cuando el profesor tumbaba a las alumnas en una alfombra, llegando a registrarse un caso en el que el abusador bajó el pantalón a una alumna e hizo lo propio con el suyo.
En las mismas clases el profesor se iba al baño, dejando el teléfono en el aula y pidiendo a las niñas que se lo llevaran si sonaba. Cuando se lo llevaban, le encontraban en el baño exhibiendo los genitales y, al coger él su teléfono, pedía a las alumnas que le abrocharan el pantalón. También les decía que «tenía el pene malito» y, delante de ellas, se daba aceites y cremas y se masajeaba.
El profesor del Conservatorio había planteado varios errores en la valoración de pruebas, en las declaraciones de las víctimas o en las testificales. Ninguna de las cuestiones ha sido tenida en cuenta por los magistrados del Alto Tribunal.
