Hace semanas que Javier Domínguez, Isidro Pino y Valentino Frechilla tenían claro el plan del domingo 15 de marzo. Como otros más de mil zamoranos, estos tres hombres fueron agraciados en el sorteo de las mesas electorales para los comicios autonómicos. Nada de disfrutar del sol que anticipa la primavera ni de agarrar la bici o la moto, como muchos otros paisanos de la zona que se ven por las carreteras. Toca cumplir con la democracia. Y en su caso también soportar el tedio en una habitación donde la actividad no es precisamente frenética.
Estos tres vecinos son los componentes de la mesa electoral de Pobladura de Valderaduey, la más pequeña de la provincia. Aquí están llamados a votar 28 hombres y mujeres en este 15M, pero la mañana avanza hacia las doce y solo hay una papeleta en la urna: «Y el que la trajo vino hace cinco minutos», ríe Javier. Cuando llega la visita, los tres se entretienen tratando de adivinar cuánta gente participará finalmente en el pueblo: «Creemos que unas ocho o nueve personas», comenta Isidro, el presidente.
Conviene tener en cuenta que, en la circunscripción de Zamora, se presentan 16 partidos. Si las cuentas de los tres de la mesa son ciertas, saldrían a medio voto por candidatura en esta mesa. «Muchos se quedan sin nada, claro. Y casi te podríamos decir ya el recuento», insiste Javier. En 2022, acudieron a las urnas veinte personas, pero el censo ha disminuido considerablemente desde entonces. El PSOE fue el ganador aquella vez en Pobladura, con nueve votos.
A unos kilómetros en dirección sureste se ubica otro de los pueblos con menos electores de la provincia. En este caso, tiene 37 sin contar el voto extranjero. Esos son los que pueden participar este domingo en Fuentesecas, donde los miembros de la mesa, Félix Pérez, Manuela Álvarez y Abel Morillo, se entretienen viendo un partido de pelota a mano en la enorme televisión de la que dispone la sala. El juego en Tolosa está más animado que la elección autonómica por estos lares.

Aún así, después de tres horas, ya van siete votos. Ocho justo en ese momento con Daniela, que entra casi con apuro, pensando que era de las últimas: «Quedan muchos todavía», la corrigen los presentes. Da igual, en todo caso. Ahí hay que estar desde que se constituye la mesa a primera hora hasta las ocho de la tarde. Y luego para el recuento. Aquí, uno rápido. Entre las papeletas, ya se presume que una será para Podemos, pues la candidata por la provincia, Dolores Carreras, vota aquí. También esta es la localidad de Elvira Velasco, parlamentaria nacional del PP. Pocos, pero implicados en la política.
Implicados los que se presentan y los que son mesa de manera recurrente. «Llevo seis o siete veces», asegura Félix desde su asiento. Ahora, ya tiene 64 años y, para las siguientes, podrá renunciar si le eligen y no quiere ir. A los 70, ni siquiera entrará en el sorteo. A Manuela le queda alguna bala más por esquivar. De momento, en estas, se resigna con la tele, la charla con los compañeros y el libro que ha llevado para algún rato muerto.

Sin libro ni tele, pero con visitas para entretener el rato andan en Matilla la Seca, también por la contorna. Aquí, pueden votar 32. O eso dice el censo. En estos pueblos, donde todos se conocen, los miembros de la mesa leen en la lista nombres de vecinos que saben con certeza que ha fallecido recientemente. Por ejemplo, en Pobladura hay un caso. Allí, aunque todos fuesen a votar a primera hora, siempre quedaría uno que no podría acudir por razones obvias. Y el colegio no se puede cerrar.
En fin, cosas que pasan. Y en Matilla la Seca, lo que ocurre en ese instante tiene que ver con Ángel España, «más español que el resto», como él mismo se encarga de apuntar, en referencia al apellido. El hombre, ya veterano, echa la papeleta y se queda a la tertulia con Juan Manuel Rodríguez, Candelas Rodríguez y Roberto Carazo, los miembros de la segunda mesa más pequeña de la provincia. «Aquí nos toca una vez de cada dos», admite el último de ellos, el presidente.
Mejor esto que no tener mesa
Los vecinos lo asumen con resignación. Mejor eso que tener que desplazarse para votar a otros sitios más grandes. «Aquí, en general, la gente que está viene», sostiene Roberto, antes de que tres muchachos irrumpan corriendo en la sala para revolucionar un poco el cotarro. No pasa nada. Igual desde que votó Ángel España hasta que llega el siguiente pasa un rato largo. Hay tiempo para atender a la tropa.
De salida del pueblo, un escudo del FC Barcelona dibujado de memoria luce sobre una de las puertas de un chamizo. Este 15M también se vota al presidente del club azulgrana, pero si quiere leer sobre eso busque en otra ventanilla. Aquí, en estos pueblos, bastante tienen con Castilla y León.




