La Revuelta de la España Vaciada se rebela contra el «abandono institucional» en el séptimo aniversario de la gran manifestación contra la despoblación celebrada en Madrid el último día de marzo de 2019. Ese hito, considerado como momento fundacional del movimiento, suele ser la referencia que utiliza el colectivo, en el que se integra la Coordinadora Rural de Zamora, para alzar la voz. Esta vez, bajo el siguiente lema: «Defendamos el territorio. Nuestros pueblos, espacios de oportunidades».
Con esta premisa, las asociaciones rurales han convocado concentraciones en las plazas de todo el país el próximo 31 de marzo. En esos actos, se pondrá de manifiesto que «el mundo rural se enfrenta a una amenaza sin precedentes, agredido por un modelo de desarrollo que prioriza el capital financiero sobre el bienestar de las personas y la protección de la vida».
El manifiesto de este año pone el foco en las «múltiples agresiones» que sufre el medio rural, destacando que la despoblación no es un proceso «casual ni inevitable», sino consecuencia de decisiones políticas que desmantelan servicios básicos y dificultan la movilidad y el acceso a derechos sociales en igualdad de condiciones.
Entre las principales denuncias recogidas en el texto figuran los megaproyectos energéticos y centros de datos, «que destruyen paisajes y suelos agrarios para el beneficio exclusivo de grandes fondos de inversión ajenos al territorio; las plantas de biogás y minería extractivista que, bajo una falsa apariencia de energía verde o interés geoestratégico, sacrifican ecosistemas y tierras de labor; y el modelo agroindustrial el cual ejerce su presión sobre la ganadería y agricultura familiar, desplazadas por macrogranjas e industrias intensivas insostenibles que contaminan suelos y agua».
«Espacios de oportunidades»
Frente a eso, la Revuelta de la España Vaciada reivindica los pueblos como «espacios de oportunidades». El manifiesto destaca el potencial de estos territorios para acoger a nuevos pobladores, ofrecer alternativas al problema de la vivienda y liderar la soberanía alimentaria y la sostenibilidad energética a escala social.
El comunicado, que vuelve a demandar que el 31 de marzo sea considerado a nivel europeo como día contra la despoblación, concluye con una llamada a la unidad de toda la sociedad, advirtiendo de que el deterioro demográfico es una «herida colectiva» que compromete la cohesión y el futuro de todo el país.
