Es sábado, pero en la plaza de Santa Marina de Toro también día de pupitres. Allí están, en plena calle, las mesas y las sillas de color verde que reciben entre semana a los alumnos de ahora y que esperan a los niños y niñas del futuro. Lo que pretenden quienes han organizado esta performance es que los padres y madres elijan para sus hijos una plaza en la escuela pública.
En el marco de los días previos a la apertura del plazo de matriculación, la Confederación de Federaciones de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado de Centros Públicos de Enseñanza de Castilla y León (Confapacal) ha lanzado esta campaña de las aulas en la calle para recordar que «la educación pública está aquí». Y que tiene mucho que ofrecer.
Así lo explica una de las representantes que ha organizado la acción en Toro, Carmen Mangas. Esta mujer señala que la escuela pública, en muchos casos, «no puede competir en instalaciones» con el modelo concertado o privado, pero sí en las capacidades que tienen los profesionales y en la entrega de las propias familias.
La escuela pública se defiende como un modelo idóneo desde la óptica de que se trata de «un espacio de convivencia, inclusión y equidad». También, desde la perspectiva de que «no solo prepara para aprobar exámenes, también para la vida». En eso insisten Mangas y otros padres y madres presentes en la acción promocional celebrada en Toro.
Allí, esta mujer apunta también que es preciso que el sistema público se refuerce. Y no solo en las etapas más tempranas. También más adelante, cuando los chicos y chicas se asoman al futuro y tienen que decidirse por los estudios que quieren cursar: «Hacen falta más grados medios relacionados con lo que hay aquí en Toro», reclama Carmen Mangas, consciente de que esta pelea es doble: por lo público y contra la despoblación de estos territorios.
