La cita era en Toro, pero allí había gente de Villardondiego, de Pozoantiguo, de El Maderal, de Santa Clara de Avedillo y de otros pueblos de Zamora «en pie» contra las plantas de biogás. Unas 200 personas se han concentrado en la ciudad cermeña para insistir en un mensaje que tratan de hacer llegar contrarreloj a toda la sociedad de la provincia: «Esto», lo de la industria que se alimenta de residuos orgánicos para producir gas renovable, «es un engaño más».
Y uno que no será inocuo, según las plataformas, que auguran perjuicios graves para los pueblos: de los olores a la contaminación de los acuíferos pasando por otro tipo de afectación a las tierras. Por eso se manifiesta la gente y por eso reclama que se unan más vecinos y nuevos colectivos: «¿Dónde están los jóvenes del pueblo?», se han preguntado los asistentes a la movilización celebrada en la Plaza Mayor toresana.

«¿Dónde está la Denominación de Origen?», se han cuestionado también, en referencia a la posible afectación de las viñas del entorno de Toro si las plantas llegan donde sus promotores pretenden instalarlas: en el propio término, en Pozoantiguo o en Villardondiego, por ejemplo: «El biogás nos hará enfermar a todos, a usted también», han recalcado los participantes en la concentración, con pancartas en la mano, algunas de ellas en forma de ataúd simbólico. Como queriendo decir: esto es lo que le espera a los pueblos.
Los asistentes a la concentración están convencidos de ello y se ven invadidos por una cierta desazón al comprobar que hay vecinos que no ven el riesgo. O que no lo calibran igual: «Estamos luchando por tu futuro», han subrayado los activistas, en un mensaje hacia la colectividad: «No necesitamos esta mierda», han repetido.
También ha habido personas que han cogido el micrófono para pasar de las consignas a los argumentos y para asegurar que, «dentro de poco, ni los negocios ni las casas van a ser viables» allí donde llegue el biogás. En ese punto, Jenaro Leal, uno de los portavoces habituales de las plataformas, ha resumido el sentir de los asistentes: «Esto no es progreso, es destrucción».

