A las once menos cuarto de la mañana, ya hay gente esperando a la puerta; media hora después, los pasillos están llenos. Y los stands de los negocios también. La escena tiene lugar en Ifeza, en el marco de la Feria del Stock, una cita que cumple 19 ediciones con una fórmula que funciona para todas las partes: los negocios llevan los artículos de otras temporadas o que no se han vendido por la razón que sea, y los clientes encuentran gangas. De las de verdad.
Lo cuenta Janire García, una de las comerciantes, nada más empezar la feria: «Lo primero que he vendido es un plumas a 59 euros que antes estaba a 249», asegura. Y por esa línea va todo. Ella vende ropa de mujer y cuenta con artículos que, en muchos casos, estaban por encima de los cien euros originalmente. En Ifeza, este fin de semana, es raro lo que pasa de 50: «Todo, súper rebajado», refrenda la dueña de un negocio que lleva por nombre Susana Costa y que se ubica en Zamora capital.
«Mira, esa chaqueta la tengo marcada a 129 y vale 50», insiste García, que espera vender y también darse a conocer entre un público que, a lo mejor, no se había fijado en su tienda otras veces. Aunque ya acumula veinte años trabajando para «una mujer que quiere ir guapa, cómoda y elegante». Bastante transversal. Y más si es asequible.
La tienda de Janire García está en Zamora capital, como muchas otras de las 25 que ocupan este fin de semana el recinto ferial, pero también hay de otros municipios. Por ejemplo, de Toro. De ahí vienen los responsables de Spiral, un negocio regentado por Mario Ferrín. El dueño atiende desde primera hora a la clientela, así que la que habla es su madre, que cuenta que ya son 14 años viniendo por la feria. Vuelven porque funciona.

«Hacemos el esfuerzo, pero compensa», confirma esta mujer, llamada Manuela Pérez, que explica que también disponen aquí de una clientela diferente. En Toro, ya tienen la publicidad hecha. «Son todo marcas conocidas, españolas e internacionales», insiste la representante de Spiral, que en ese rato tiene las perchas copadas que ropa, pero que irá dando salida al género. Es todo el día del sábado y todo el domingo. Y la gente no deja de entrar en Ifeza.
La ropa… y los coches
La ropa es la gran protagonista del evento, pero no tiene la exclusividad. Hay abalorios, piezas para móviles, calzado y coches. Sí, coches. En el espacio grande de Ifeza se ubican ocho concesionarios con sus turismos listos para la venta. También con descuentos. Vale la pena ir a mirar si uno está pensando en cambiar de vehículo, a la vista del incremento de precios del sector. Los asistentes lo saben y acuden.
Lo hacen, incluso, con compañía desinteresada por esos asuntos que se queda echando la cerveza en el bar o con los niños en los hinchables. La idea es pasar un rato agradable, más allá de lo que uno gaste.

