Los usuarios del AVE entre Zamora y Madrid han exigido este viernes, con un escrito que han entregado en la Subdelegación del Gobierno, la puesta en marcha de un servicio madrugador que deje a los viajeros de la ciudad en la capital de España entre las 7.30 y las 8.15 horas de la mañana. La intención es que el documento llegue al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para que, finalmente, Renfe dé una solución a las personas que pretenden utilizar el tren para seguir viviendo en la provincia que más se despuebla de España.
El documento firmado por la asociación de usuarios de tren de Zamora recuerda que, en estos momentos, la ciudad no dispone de un servicio ferroviario que permita la llegada a Madrid en un horario compatible con el inicio ordinario de la jornada laboral. Los afectados explican que esa situación supone una «excepción» dentro de las capitales de provincia que se encuentran a una distancia inferior a hora y media de viaje de la gran urbe española y que se encuentran en la red AVE.
Por eso, y ante la demanda que existe, los usuarios reclaman el madrugador en aras de favorecer la movilidad diaria, la fijación de población, la cohesión territorial y la reducción del uso del vehículo privado. La idea es que ese servicio sea protegido bajo la Obligación de Servicio Público (OSP), «con el fin de garantizar su estabilidad, permanencia y continuidad en el tiempo».
En paralelo a esa petición, los usuarios han incluido un punto en el documento para protestar por los «reiterados retrasos» del tren más temprano que existe ahora mismo, que debería llegar a Madrid unos minutos antes de las nueve de la mañana, pero que, en las últimas semanas, está sufriendo demoras de hasta 40 y 50 minutos. «El retraso medio prácticamente quintuplica el del resto de líneas, lo que supone un perjuicio continuado», lamentan los miembros del colectivo firmante.
Para los usuarios, se hace necesario determinar las causas estructurales de esta situación y establecer las medidas correctoras oportunas. También entienden los afectados que la ejecución del desdoblamiento de la vía entre Zamora y Medina del Campo desahogaría la situación y «contribuiría de forma decisiva al desarrollo logístico y empresarial del entorno».
Los casos particulares
Más allá de la situación general, los afectados que han acudido este viernes a la Subdelegación tienen sus propias casuísticas personales unidas por un nexo común: todos ven peligrar su continuidad en Zamora con el trabajo en Madrid si no se interviene pronto. Tal es el caso de Alfonsi Melero, que lleva año y medio como trabajadora pública en la capital de España mientras reside en la provincia: «No vivimos tranquilos porque la llegada es cada vez más tarde», asegura.
Melero transmite una cierta frustración ante un panorama personal que, aún así, no es de los más complejos. Ella tiene flexibilidad horaria y teletrabaja tres días. El problema viene en los otros dos, incluso con el margen que le ofrecen sus circunstancias: «Todo tiene un límite y tememos alguna consecuencia», asevera la mujer.
Por su parte, el presidente de la asociación, José Ramón Andrés, destaca la acumulación de problemas, las dificultades para llegar a reuniones y el escenario «inviable» que se va dibujando para los usuarios. El representante del colectivo apunta, además, que la llegada posterior a las nueve hace que los viajeros se encuentren con menos frecuencias del Cercanías, lo que demora aún más la llegada a sus puestos de trabajo.
