El Ayuntamiento de Fermoselle asegura que hará «lo que esté en su mano» para intentar corregir las deficiencias detectadas en muchas de las bodegas del pueblo en las que se han producido durante las últimas semanas humedades o inundaciones consecuencia del tren de borrascas que ha pasado por la provincia. Una situación, ha recordado José Manuel Pilo, alcalde de Fermoselle, que no es nueva y que deriva de la falta de conservación de muchas de las bodegas que hay en el pueblo, que son de titularidad privada y en las que el paso del tiempo ha hecho estragos. Algunas están directamente abandonadas o en ruina y otras no se ha tomado medida alguna para su conservación. «Incluso se hicieron obras en casas y el escombro se tiró en las bodegas que había debajo», ha asegurado el alcalde.
Una mala conservación que tiene sus consecuencias negativas, que no son nuevas pero que ahora han vuelto a salir a la luz. Las bodegas están tradicionalmente previstas de un sistema de salida de aguas, los llamados albañales, que hacían que el agua no se acumulara en el interior y que corriera bajo la roca. Con el nulo mantenimiento o el depósito de material en las bodegas, estos albañales «se han obstruido» y el agua se acumula y busca la salida que le es más fácil.

Con todo, el alcalde de Fermoselle asegura que los daños, más que concentrados en bodegas, se han producido en general en inmuebles, incluyendo también viviendas, y que están por lo general limitados a la aparición de humedades. Desde el Ayuntamiento se trasladó la problemática al área de Urbanismo de la Diputación Provincial, decisión motivada por la ausencia de arquitecto municipal en el pueblo. «Se ha hecho una visita a muchos inmuebles afectados y que se encuentran con cierto grado de deterioro o en ruina» para evaluar su estado, labor en la que también se ha implicado en servicio de vigilancia municipal, que realizó los informes correspondientes.
«El problema no es nuevo», ha reafirmado Pilo. «Es, de hecho, recurrente», pues aparecen humedades en épocas de lluvia de manera habitual. «No es fácil la solución y tendremos que buscar las causas y, en la medida de nuestras posibilidades, tratar de corregirlo. Desde luego, no nos ponemos las manos delante de los ojos» para no ver esta cuestión y no actuar, ha concluido José Manuel Pilo. La problemática es que la mayoría de las bodegas del pueblo son privadas y actuar en ellas es legalmente complicado si no hay permiso de los propietarios.
