El próximo 11 de marzo, Carlos Rodríguez tomará posesión como alcalde de Toro. Será el tercer dirigente de la ciudad en un mandato que comenzó con Rafael González (PP) al frente, continuó con Ángeles Medina, que se había presentado por Nos Movemos por Toro, y finalizará, salvo imprevisto, con el hombre que había sido cabeza de lista del PSOE en mayo de 2023. Tener tantos regidores en un solo ciclo de cuatro años es una rareza, pero no algo inédito. Lo dicen los datos, que señalan más de diez precedentes similares en la provincia de Zamora durante el periodo democrático y también un par de casos con hasta cuatro ediles con el mismo bastón de mando.
Esos ejemplos de cuatro alcaldes para un ayuntamiento en un mismo mandato dentro de la provincia de Zamora hay que buscarlos en el arranque del periodo democrático. Concretamente, en el ciclo que fue de 1979 a 1983. Quizá por la ausencia de experiencia en este modelo municipal de rendición de cuentas ante los ciudadanos, ese fue el cuatrienio con más cambios de regidor en el territorio. En esos cuatro años, hubo 290 alcaldes entre los 248 municipios. Pero la palma se la llevaron Camarzana de Tera y Villar del Buey.
En estos dos municipios, hubo cuatro tomas de posesión en cuatro años. En el caso de Camarzana, se alternaron representantes independientes con otros de UCD, el partido dirigido a nivel nacional por Adolfo Suárez y que tuvo una efímera fase de gran protagonismo en todos los niveles territoriales del país. De la formación centrista eran también los dirigentes de Villar del Buey, aunque en el caso sayagués todo terminó con una comisión gestora al frente.
En ese mismo mandato, también hubo tres alcaldes diferentes en Bermillo de Sayago, Fermoselle, Melgar de Tera, Trabazos y Figueruela de Arriba. En este último ayuntamiento, en Aliste, se produjo el primer cambio de regidor de la historia democrática de la provincia de Zamora. Justo Fernández Rebollar tomó posesión del cargo el 20 de junio de 1979, dos meses y un día después de que lo hiciera Antonio Manjón. Apenas 30 días más tarde, el 20 de julio, él mismo fue sustituido por Germán González. En menos de 100 días, este ayuntamiento ya había tenido tres alcaldes en democracia.
A partir del primer mandato, la situación se fue asentando y ver más de un cambio de alcalde dentro de un ayuntamiento en un ciclo de cuatro años empezó a ser más raro. Siguió sucediendo, pero de manera más espaciada. Por ejemplo, en el periodo 1991-1995, pasó en Muelas de los Caballeros o en Fuentesaúco; en el ciclo 1995-1999, en Rionegro del Puente o en Mayalde; en el mandato 2003-2007, en Cobreros y en Benegiles, o más recientemente en Sanzoles o en Fonfría.
En este último caso de otro municipio alistano, se dio un caso diferente al de Toro en esta ocasión: no hubo mociones de por medio, sino enfermedad. En general, esa razón y otras causas personales motivan bastantes de los cambios en las alcaldías de una provincia donde, en todo caso, las modificaciones por mandato se reducen ahora a ocho o diez entre situaciones sobrevenidas, mociones de censura o cambios pactados.
De hecho, el ciclo 2019-2023 tan solo registró ocho modificaciones en una provincia que, en el mandato actual, acumula también algunos cambios. Los ha habido forzados por una moción de censura, como en Vega de Tera; por un pacto previo, como el de Galende; o por las dos razones, como el ya citado caso de Toro, en el que Rodríguez y Medina acordaron repartirse los casi tres años que quedaban cuando desalojaron a Rafael González de la Alcaldía.
Precedentes en Toro
En la ciudad, nunca se habían producido dos cambios de alcalde en un mismo mandato, pero sí se había dado una sustitución en dos ciclos que ya quedan atrás (1987-1991 y 1991-1995). El último había sido el que llevó al poder a Agustín Asensio merced a una moción de censura que dejó sin el cargo a Luis Ignacio Ortiz.
