Las apariciones de osos en Sanabria y La Carballeda no deben entenderse ya como situaciones puntuales y sí como la constatación de que la especie, tras más de un siglo, ha vuelto a poblar, no de forma continua pero sí habitual, estas comarcas, así como el sur de la provincia de León. A lo largo de los últimos años se han recogido numerosas evidencias que demuestran que el oso pardo vive en estos territorios. Así lo refleja un estudio se ha publicado en la revista Quercus y en Actualidad Jurídica Ambiental, elaborado por los investigadores Carlos Javier Durá Alemán, José Vicente López‑Bao, Javier Talegón Sevillano, María González Granados, Lara Naves Alegre y José Antonio Sánchez Zapata.
El estudio da cuenta de la recogida de hasta 85 evidencias de la existencia del oso en estas comarcas, muchas de ellas en la provincia de Zamora, entre los años 2012 y 2025. Se trata de observaciones por parte de ganaderos y habitantes de la zona, presencia de huellas, daños en explotaciones apícolas, fotografías o, directamente, testimonios. Los investigadores insisten en favorecer la preservación de la especie y aseguran que las medidas de protección de las últimas décadas han llegado a conseguir que actualmente la población estimada ronde los 400 individuos.

Los investigadores entienden que concurren las condiciones necesarias para que, por parte de la Administración, se inicien los trámites necesarios para la revisión de la delimitación o en su caso, declaración de un nuevo espacio protegido Red Natura 2000 de la Cabrera-La Carballeda-Sanabria-Teleno (León y Zamora). «Todo ello, claro está, con la adopción de las medidas cautelares oportunas ante posibles amenazas existentes (instalación de polígonos de energía eólica y solar, concentraciones parcelarias, minería), de conformidad con el Capítulo IV del Plan Director para la implantación y gestión de la Red Natura 2000 en Castilla y León», continúa el estudio..
Las mismas fuentes estiman que «parece lógico» considerar estas zonas como hábitat estable de la especie, habida cuenta del gran número de avistamientos registrados. «También sería importante tener en cuenta todo el cinturón montañoso del noroccidente de Zamora y sierras gallegas donde están llegando osos, lo que hace necesario considerar a todo este territorio como estratégico para el plantígrado», aseguran los autores del estudio. Además, «se debería promover la heterogeneidad y continuidad forestal de bosque autóctono para facilitar la llegada y los movimientos de osos dispersantes y con el tiempo, acoger ejemplares de forma estable».
La inclusión del oso pardo en la Red Natura 2000, algo por lo que abogan los investigadores detrás del estudio citado, «tiene como principales consecuencias beneficios ecológicos, sociales y económicos». Ecológicamente, los osos son dispersores de semillas cruciales para la regeneración forestal y ayudan a mantener la salud del ecosistema a través de su alimentación y ciclo de nutrientes. Socialmente, su presencia en la Red Natura 2000 puede impulsar el desarrollo local, el empleo en sectores como el turismo de naturaleza y la producción ecológica, y fomentar un entorno natural más saludable. Económicamente, los territorios Natura 2000 con presencia de oso pardo pueden beneficiarse de una mayor financiación europea para el desarrollo «rural y la conservación», enumeran.
Posibles conflictos
Los autores son, por lo demás, conscientes de que la presencia de osos en estas zonas puede acarrerar conflictos. Los datos demuestran que la especie muestra una clara tendencia alcista en la zona. «Para evitar posibles conflictos con cazadores, apicultores y ganaderos sería aconsejable difundir información sobre las consecuencias de la presencia de la especie en estos lugares, así como facilitar la coexistencia con el ser humano», concluyen las mismas fuentes.
