Sobre el escenario del Teatro Principal, aparecen cinco jóvenes actores sentados con las piernas cruzadas mientras miran al público. La obra acaba de terminar. Ya no son sus personajes, sino ellos mismos quienes hablan. Se trata de los intérpretes de un grupo llamado LaJoven, que ha llegado a Zamora para representar Lagunas y Niebla, una creación de Paco Gámez que va sobre la Guerra Civil, la historia y el desconocimiento. La sesión que acaba de concluir es la primera de las dos de la jornada para el elenco, que regresará a las tablas en la tarde-noche de ese mismo jueves. Pero antes queda una parte importante del primer pase: el coloquio.
Las personas del público hacen preguntas. Acaban de asistir a una representación que aspira a fomentar el pensamiento formado, la reflexión y el análisis de una etapa de la historia de España que siempre resulta difícil de abordar. Pero la edad que tiene la gente del patio de butacas – alumnos del último curso de la ESO y Bachillerato del María de Molina y del Poeta Claudio Rodríguez – es propicia para cuestionárselo todo. La propia compañía se plantea lo siguiente: ¿Qué saben los jóvenes españoles sobre la Guerra Civil? ¿Les importa algo lo que ocurrió? ¿Cómo habría sido tu vida si cumplieras 18 en 1936? ¿Cómo fue la juventud de los que dejaron de vivir en la contienda, de los que sobrevivieron, de los que ahora son ancianos?

Los chicos y chicas lanzan comentarios tras ver cómo la obra abre esos debates. Preguntan, por ejemplo, por el papel de los soldados marroquíes en la contienda o por el destino de esas personas cuando la guerra finalizó. Los actores responden, pero también derivan: «Vuestros profes os podrán explicar mejor». La obra introduce el tema, despierta la inquietud. Pero luego queda la tarea personal. Los chavales hablan también del teatro como oficio, buscan alguna gracia adolescente y se van levantando al rato, tras saber que, en el QR que aparece en la pantalla que hay al fondo del escenario, podrán seguir solventando algunas dudas.
Ya fuera, tres de los alumnos de Primero de Bachillerato del Poeta Claudio Rodríguez se detienen para explicar lo que suponen para ellos estas salidas en busca del pensamiento fuera de las aulas: «Siempre me ha interesado saber qué ha pasado en la historia para que no se vuelvan a repetir los errores del pasado», arranca una chica llamada Abril Garrido, que habla del asunto junto a sus compañeros Olivia Martínez y Manuel Jambrina.
Los tres cuentan que la obra narra parte de lo sucedido en la Guerra Civil y consideran que puede ser buena para atajar «el rebrote de desconocimiento» que perciben en su generación en lo tocante a la contienda fratricida de los años 30 del siglo pasado: «Muchos jóvenes están volviendo a apoyar cosas de Franco. Esto nos muestra un poco qué sucedía en la época y nos hace abrir los ojos y recapacitar sobre si esto es lo que queremos verdaderamente», abunda Abril.
En general, los tres piensan que esta parte de la historia de España «es un tema que se debería de tratar más». «Somos gente joven, podemos cambiar el futuro y deberíamos saber más sobre nuestro pasado», estima Manuel, que pone el ejemplo citado previamente de los marroquíes y que considera que hay ciertas actitudes racistas que tienen que ver con la falta de conocimiento: «A veces, nos dejamos influenciar demasiado por las redes sociales», añade Olivia, que subraya que «revivir lo que decía Franco está de moda» en algunos casos y que «conocer lo que pasó» puede ayudar a cambiar ciertos comportamientos.
Desde el punto de vista del docente, Antonio Oliveira, profesor del Poeta Claudio Rodríguez, incide en la importancia de encontrar el equilibrio entre «no adoctrinar, pero conseguir que busquen, que no se conformen con lo primero que ven en redes sociales». El teatro ayuda, pero también hay trabajo que hacer en las aulas y en casa: «A veces, quieren copiar lo que hacen los politicastros por las redes, pero pienso que tenemos más sentido común que quienes nos gobiernan o quienes quieren gobernarnos», recalca el profesor.
La inquietud
Ya desde la parte municipal, la concejala de Educación, Sara de la Higuera, defiende la programación de este tipo de obras para «fomentar el pensamiento crítico». «Ahora, se fían de vídeos cortos que ven en TikTok o en Instagram y no se paran a pensar si las cosas son ciertas o no. El teatro aspira, al menos, a despertar en ellos la inquietud», añade la responsable pública, que también es profesora y que ve de cerca cómo están cambiando los hábitos de consumo de información por parte de los adolescentes.
«No se trata de seguir unas tendencias u otras, sino de documentarse», insiste De la Higuera, que lamenta que, en esta ocasión, solo se hayan sumado dos centros. ¿Puede ser por lo espinoso de la temática? «No lo descarto. Pero esto no es algo político, sino una manera de conocer la historia», zanja la concejala.
