La mano de obra extranjera se ha convertido en el motor de la economía zamorana. Si los datos de población muestran que el número de habitantes en la provincia se sostiene casi únicamente por la llegada de personas de otros países (el número de extranjeros sube y roza los 11.000 mientras la población española retrocede), los datos de afiliación que maneja la Seguridad Social constatan que, si hay más gente trabajando en Zamora, es únicamente porque hay más extranjeros viviendo en la provincia.
Así, la cifra de trabajadores foráneos dados de alta bien como autónomos o bien en empresas de la provincia de Zamora ha alcanzado su máximo y se sitúa en 4.879 personas. Son 821 cotizantes más que hace justo doce meses a fecha de enero de 2026, siempre según la Seguridad Social. En el mismo periodo de tiempo el número general de trabajadores dados de alta ha ascendido a 61.446 por los 60.442 de hace un año, un incremento de 1.002 personas. El ochenta por ciento de la subida corresponde a trabajadores inmigrantes. El ocho por ciento de los trabajadores ya son extranjeros cuando, a nivel de población, el porcentaje no supera el siete por ciento.
Los datos evidencian una realidad de la que son conscientes en los sindicatos y que se replica a nivel autonómico. El empleo extranjero gana peso en Castilla y León de forma ininterrumpida cada año, desde 2015, cuando su afiliación suponía el 5,06% del sistema. Este hecho se ha acelerado en los últimos años hasta alcanzar el 9,86% en enero de 2026. Prácticamente un punto más que el año anterior. Según el informe realizado por CC OO, a partir de los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, se desprende que Castilla y León es la quinta Comunidad en la que las personas extranjeras tienen un menor peso dentro de la afiliación a la Seguridad Social con más de cuatro puntos por debajo de la media estatal (14,1%).
El responsable de empleo y migraciones de CC OO, Javier Moreno, insiste en la necesidad de que le Junta de Castilla y León, “apueste por el mantenimiento y atracción del talento a nuestra tierra” siendo fundamental una apuesta clara por las políticas activas de empleo. «Tenemos que aprovechar el momento expansivo en términos de empleo y crecimiento económico, que atraviesa nuestro país, para crecer”, considera. La aportación de la inmigración es innegable para cubrir las vacantes que necesitan las empresas de la provincia y para poblar los pueblos, pero es fundamental «para contribuir a la mejora de la economía y el mercado interno».
«Regularizar a personas que están trabajando ya en nuestro país en condiciones indignas e indecentes, supone no sólo reconocer sus derechos como personas y favorecer su inclusión social, sino facilitar las correspondientes aportaciones en términos fiscales y de seguridad social que, a su vez, nos permitan ensanchar nuestro Estado de Bienestar y ampliar los servicios públicos tan dañados y carentes en un territorio como el nuestro», ha apuntado Moreno..
