Lezama, dos del mediodía de un sábado. Buen sitio de fútbol, hora espantosa. Cosas de la modernidad, como el FVS. Pero lo de anteayer no fue cosa del videoarbitraje, sino de «ese bache por el que pasan todos los equipos». Así definió el entrenador del Zamora CF, Óscar Cano, el 6 de 21 que acumula su equipo en los últimos siete partidos. La derrota contra el Bilbao Athletic viene a ahondar en esa dinámica negativa que ha mandado a los rojiblancos a la duodécima plaza.
Ya sabemos que son cosas de esta liga; que pierdes dos y te ves abajo y ganas otro par y te ves reservando hotel en Elda para el play off. Pero conviene no cavar muy hondo a determinadas alturas de la temporada. La quinta plaza sigue a tres puntos, pero el Tenerife y el Celta Fortuna ya vuelan lejos, y el Pontevedra y el propio Bilbao Athletic pueden despegar pronto. Además, entre medias, hay otros siete equipos mejor posicionados ahora mismo y con dinámicas al alza. Léase aquí Ponferradina. O Mérida. O Lugo.
El Zamora CF se agarra ahora al «queda mucho», a la confianza en las posibilidades propias o al calendario hostil que ha tenido desde el inicio de la segunda vuelta. Todo vale como asidero, pero también es lícito decir, como hace alguna gente del entorno, que los rivales le han cogido el truco al equipo para sacudirlo, que la plantilla no es necesariamente mejor después del mercado invernal o que se cometen más errores de la cuenta.
El gol del sábado es una prueba evidente de lo último: una sucesión de errores fatal. Dani Merchán la pierde donde no debe, Miki Codina peca de exceso de confianza cuando tiene la posición ganada, Athuman no tapa el pase, ni Luismi ni Carlos llegan a incomodar al hombre que aparece cerca del área pequeña para rematar y Fermín no consigue sacar un balón que iba mordido a su palo. Luego, tampoco hubo una reacción sólida. Es más, el mejor rato fue el cuarto de hora anterior.
Al final, con el 1-0 como cierre y con la dinámica previa como telón de fondo, el partido contra el Guadalajara asoma como una frontera. Ganar y convencer para quitarse la angustia de encima y reengancharse. No hacerlo para empezar a pensar que eso de buscar hoteles en el sur y en el este era fruto de un exceso de optimismo injustificado.
