Lo primero, los hechos. El pasado 30 de enero de 2026, un puñado de localidades de la comarca de Sanabria sufrió una interrupción intermitente del suministro eléctrico que se prolongó por espacio de una hora. En ese tiempo, se produjeron hasta diez cortes en el servicio. Dos semanas más tarde, el 14 de febrero, la luz se fue durante nueve horas, hasta casi el amanecer del día siguiente; ya el día 19 del mismo mes, la zona sufrió idas y venidas de la corriente eléctrica entre las ocho y las diez de la mañana. Tres episodios en tres semanas. Y la gente está harta.
Por eso, un grupo de vecinos de la zona ha decidido reunir argumentos, exponer los hechos y recoger firmas entre los afectados para entregarle un documento a la Subdelegación del Gobierno, solicitar una reunión con sus responsables y reclamar que esa misma institución exija a la empresa distribuidora que tome medidas correctoras inmediatas. Hace años que los problemas con la luz son recurrentes, pero en este invierno están resultando particularmente lesivos.

Lo explican los promotores de esta reivindicación, que están recabando el apoyo de los vecinos en bares de la zona de San Martín de Castañeda, Vigo o Ribadelago, y también con afectados directos de manera telemática. La idea es sumar apoyos para tener más fuerza en la reclamación e intentar resolver una problemática que, según recoge el documento redactado por la gente, afecta directamente a la seguridad de las personas y a la economía de los negocios del entorno.
El propio texto, elaborado con datos demográficos de la zona y con registros de las temperaturas de los días en los que se produjeron los cortes de luz, expone que la población de la comarca está envejecida, es vulnerable y depende directamente de los sistemas eléctricos para activar la calefacción, para iluminar las viviendas y para hacer funcionar determinados dispositivos médicos: «Estas interrupciones en condiciones de frío intenso suponen un riesgo directo para la salud, y pueden provocar hipotermias, descompensaciones en personas con patologías crónicas y dificultades en la movilidad», reza el texto.
Del mismo modo, la presencia de nieve en algunos casos incrementó el riesgo de caídas y accidentes en las zonas sin visibilidad. Incluso, ante la perspectiva de que eso pudiera ocurrir, mucha gente decidió quedarse en casa, una determinación prudente, pero negativa para los negocios de la zona. Y más, si se tiene en cuenta que el 30 de enero fue viernes y el 14 de febrero, sábado. Días que podrían haber sido tablas de salvación para una hostelería acostumbrada a hacer mucha caja en verano, pero que precisa el goteo del invierno para resistir.
Según el documento redactado por los vecinos, los problemas del suministro eléctrico en los días citados afectó a los bares y restaurantes que vieron interrumpida su actividad, a los comercios que perdieron productos refrigerados, a las explotaciones ganaderas que dependen de sistemas eléctricos para aspectos como la alimentación automática, a trabajadores autónomos y teletrabajadores o a centros educativos y de enseñanza que vieron alterado su día a día.
Los servicios esenciales
«A la carencia estructural de cobertura móvil o internet de alta velocidad, se suma ahora la inestabilidad del suministro eléctrico», lamentan los firmantes, que recuerdan que UFD Distribución Electricidad (Unión Fenosa) es la empresa responsable del servicio, pero que es el Gobierno quien ha de garantizar que «los servicios esenciales se presten en condiciones de seguridad, especialmente en situaciones de riesgo para la población».
En esa línea, para los vecinos, la duración de los cortes, el carácter consecutivo de los mismos y su coincidencia con episodios de frío hace precisa la intervención de la Subdelegación con el fin de que «adopte las medidas necesarias» para garantizar el servicio y para que establezca un plan de contingencia que proteja a la gente ante futuros episodios.
La idea de los promotores de esta protesta es continuar con la recogida de firmas hasta el próximo jueves para, a continuación, registrar sus peticiones y solicitar formalmente la reunión con la Subdelegación del Gobierno.
