Con 1.400 metros cúbicos de agua por segundo durante la jornada del martes, el Duero vivió en Zamora uno de los días más excepcionales de los últimos años. El río ha anegado paseos y ha dejado impracticables cultivos tanto en Toro como en la capital. En la más conflictiva zona de Villagodio, donde el Valderaduey y el Duero se unen en un solo curso de agua, la situación ayer se volvió delicada, con cultivos anegados y edificaciones invadidas por el agua. Los datos de aforo y las consecuencias de la riada obligan a echar la vista atrás. Porque, como siempre dicen los mayores, «baja crecido, pero se ha visto más alto».

La de ahora es la crecida más importante del Duero desde la del año 2013. El río llegó entonces a los 1.600 metros cúbicos por segundo, datos que de momento ahora no se han alcanzado. Unos años antes, en 2001, el río llegó a los 1.800 metros por segundo en la que, de momento, es la crecida más importante del siglo XXI. En 2016 y 2021 se registraron episodios más moderados que el actual, con el agua rondando los mil metros cúbicos.
Si se bucea aún más en la historia, y teniendo en cuenta que los aforos solo empiezan a ser cien por cien fiables a partir de la segunda mitad del siglo XX, hay que echar la vista atrás hasta 1964. Se acordarán los abuelos. Esta crecida es la referencia histórica que se usa para hablar de cuando el Duero crece de verdad. Superó el río los 3.000 metros por segundo e inundó el barrio de La Horta. Hay registros, más testimoniales que documentales, de crecidas igual de importantes en el pasado, pero esta, la de 1964, es la avenida documentada más importante registrada fehacientemente en Zamora. En Zamora capital, en 1936, 1948 y 1959 hubo varias crecidas que dejaron sumergido parte del barrio de la Horta, Olivares y las tierras de San Frontis y Pinilla.

En 1886, visto el nivel que testimonialmente alcanzaron las aguas y a falta de estaciones de medición, se produjo la que, se estima, es la mayor crecida, aunque sin capacidad científica para mediarla con exactitud. El agua se introdujo, como haría después, en los sesenta, en La Horta. Estudios han cifrado la avenida en 3.300 metros cúbicos por segundo, bastante más del doble de agua que ayer bajaba por Zamora. Hablar de crecidas anteriores es ya bucear en terrenos más desconocidos, pero las crónicas hablan también de avenidas importantes en 1739 y alrededor de 1788, que no habrían alcanzado los niveles de la referida anteriormente.
Los ciclos del río
Como sucede con todos los ríos importantes, el Duero tiene sus ciclos. Los documentos que elabora la Confederación Hidrográfica hablan de avenidas cada 5, 10, 15, 100 e incluso cada 500 años, acotaciones temporales que parecen inabarcables pero que, según las estadísticas, suceden. Gerardo Benito, técnico del Centro Superior de Investigaciones Científicas y autor del estudio «Cuantificación de series centenarias de inundaciones extremas del río Duero», fechado en 2018, asegura que el Duero, y sus crecidas históricas, han condicionado «la evolución urbana de Zamora a lo largo de la historia». Y da datos. Es habitual que el Duero alcance los 1.600 metros cúbicos de agua (ahora aún no lo ha hecho, y esto son estadísticas) cada diez años. Puede llegar a los 2.000 una vez cada 25 años, y superar los 2.300 una vez cada cincuenta años. Eventualmente, una vez cada siglo, puede rondar los 3.000 (el doble de agua que ahora) y, una vez cada quinientos años, como hiciera en 1886, puede dejar atrás esa cifra.
