A ratos, espeso; otras veces, encendido; con asuntos cercanos, pero también con debates que miraban a Madrid o a Valladolid. Definitivamente, más largo de lo previsto. Así ha sido el Pleno de febrero en la Diputación Provincial, una sesión con disputa casi en cada punto y con una realidad como telón de fondo: pronto hay que votar. Las elecciones son autonómicas, nada cambiará en La Encarnación. Pero a todos les va algo en ese paso por las urnas.
Por eso se habla de tarifas y de adendas; de modificaciones de crédito y de planificación presupuestaria. Asuntos que otras veces quedan en paso se discuten esta vez. El presidente, Javier Faúndez, se queja de que la oposición juzgue negativamente «hasta lo bueno». Lo hace mientras subraya que el Plan de la Raya va adelante, con un millón más de parte de la institución que comanda.
La portavoz de IU, Laura Rivera, le dice que muy bien, pero que el dulce «amarga», que los trámites «hay que hacerlos correctamente». Desde el PSOE, Sandra Veleda se pregunta por qué no iba ese dinero ya en el presupuesto; por qué se incluye ahora cuando ya se sabía antes: «No quisiera yo pensar que le han entrado las prisas porque estamos a las puertas de una campaña», desliza la socialista.
Faúndez protesta y reivindica. Dice que «siempre hay que poner algún pero», aunque sea para las inversiones de un plan a seis años para las comarcas del oeste. De la mano de la Junta. El dirigente provincial habla de ayudas a empresas. Y de carreteras como la de Puebla a Rihonor o la que une Rionegro con Cubo de Benavente. Eso defiende el presidente provincial, que replica a las insinuaciones de electoralismo con palos al contrario.
Los da cerca y lejos Faúndez. Se los lleva el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien le asigna el papel de «la borrasca que lleva sufriendo Zamora durante ocho años», pero también apunta el presidente a José Luis Rodríguez Zapatero y a aquel plan del oeste «que resultó ser el timo del tocomocho». El dirigente alistano golpea a la izquierda y encuentra un aliado en Zamora Sí. Otra vez. Con Eloy Tomé se pone de acuerdo el PP para pedir una mejor financiación para los territorios periféricos como este.
Rivera y Veleda admiten que algo de cierto hay en eso de que hace falta más dinero, pero aluden al «oportunismo político». Otra vez, la mirada a los comicios del 15 de marzo. Incluso, cuando se habla de carreteras que hay que arreglar. La A-52 y la N-122, por descontado. Pero la portavoz socialista advierte de que también hay muchas vías provinciales y autonómicas con necesidades. Rivera se pone del lado de su compañera y atiza a Faúndez: «Es como en los incendios. No basta con ir a hacerse una foto con la manguera. Aquí, no vale con ir a ver si hay nieve en un camino».
Veleda añade que la modernización de la red autonómica comprometida también es el timo del tocomocho, pero no convence al PP. El vicepresidente primero de la Diputación, Víctor López de la Parte, da varios palos más al Gobierno central, y Faúndez focaliza en el ministro de Transportes, Óscar Puente: «Han perdido la sensibilidad con las personas, defienden lo indefendible», remacha el mandatario provincial, que cierra con varias respuestas a preguntas de actualidad para el territorio antes de, según confiesa, tener que ir al taller porque se metió en un «cráter» por la N-122.
