La provincia cerró el mes de noviembre con 479 viviendas turísticas registradas. Son 79 menos que las 558 con las que contaba justo un año atrás, según la estadística del INE que se basa en el rastreo de las principales plataformas donde aparece la oferta de este tipo de alojamientos. La caída supera el 14% en el territorio, dos puntos por encima del desplome de más del 12% que se ha producido en España, según el citado portal estatal.
Tras conocer los datos, el Ministerio de Vivienda emitió un comunicado para destacar esa bajada del número de casas turísticas y para reivindicar el impacto del Registro Único de Arrendamientos, así como de la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), «que empodera a los vecinos para poder vetar este tipo de viviendas». En el mapa, se puede ver cómo queda ahora la distribución de estos inmuebles turísticos en cada municipio de la provincia de Zamora.
En este caso particular de la provincia, llama la atención que tan solo 82 de los 248 municipios cuentan con alguna vivienda turística activa en estos momentos. Hace un año eran 89. Además, aparte de la pérdida de inmuebles destinados a este uso, también se han suprimido 358 plazas en estos alojamientos en Zamora, que ve cómo la caída es particularmente evidente en la capital. La ciudad ha pasado de 208 a 170 viviendas turísticas en un año: una caída del 18,3%.
El descenso también se ha dejado notar en Toro (de 24 a 18) o en Benavente (de 10 a 8). Incluso, en municipios de menor tamaño. Por ejemplo, en Villamor de los Escuderos han pasado de cinco a ninguna; en San Pedro de Ceque y Ferreras de Abajo, de seis a una; en Coreses, de siete a dos; en Cobreros, de doce a siete; en Trefacio, de 24 a 21; o en Galende, de 30 a 28, por citar algunos ejemplos.
En líneas generales, la pérdida de viviendas turísticas ha afectado a 40 municipios, aunque conviene señalar que otros 23 han ganado inmuebles destinados a este uso, a pesar de nadar contracorriente. Los casos más destacados aquí son los de San Justo, de siete a quince; Ferreras de Arriba, de cuatro a ocho; Fermoselle, de quince a dieciocho; Valcabado, de una a cuatro; Puebla de Sanabria, de catorce a dieciséis; o Fariza, de seis a ocho.
Además, nueve municipios se han estrenado este año en la lista de ayuntamientos con viviendas turísticas. Tal es el caso de Almaraz de Duero, Granja de Moreruela, Moraleja del Vino, Morales del Vino, Peñausende, Santa Croya de Tera, Villalcampo, Villalonso y Villanueva de Campeán.
«La función social de la vivienda»
Desde el Gobierno, interpretan el descenso generalizado como una buena noticia desde la óptica de la preservación de la «función social de la vivienda» y del «combate contra la ilegalidad con la que opera actualmente un gran número de alojamientos con estas características», lo que provoca «una subida exagerada de los precios y la expulsión de muchas familias de sus barrios, así como una mayor gentrificación y pérdida de identidad en los mismos».
Eso, en las ciudades. En la mayor parte de la provincia de Zamora, eminentemente rural, el problema reside en la falta de oferta para el alquiler. La expectativa es que ese problema también se pueda paliar si algunos de estos inmuebles retirados del mercado turístico se destinan a personas que quieran utilizar las casas como residencia.
