Los embalses de la provincia de Zamora se encuentran actualmente a más del noventa por ciento de su capacidad total, cifras muy elevadas para esta época del año, cuando suelen rondar el sesenta por ciento. En solo una semana, según los datos oficiales hechos públicos este martes por el Ministerio, el agua embalsada ha aumentado en cerca de un 25% en la provincia. En total, los embalses tienen 1.594 hectómetros cúbicos acumulados, 438 más que hace siete días de una capacidad total de 1.767.
Las lluvias de las últimas semanas han disparado las reservas de agua en todas las infraestructuras dedicadas a este fin en la provincia. Destaca especialmente, por el nivel de agua que acumula, Ricobayo, el embalse más importante de la provincia, con capacidad para 1,145 hectómetros cúbicos y que cuenta actualmente con 1.090, una subida de 386 en solo siete días. En Cernadilla hay 198 hectómetros cúbicos de una capacidad de 255 y en Valparaíso, 150 de una capacidad total de 169. Villalcampo cuenta con 60 hectómetros cúbicos.
La comparativa con los datos históricos es esclarecedora del estado actual de las reservas de agua. En la misma semana del año pasado las reservas de agua estaban al 58,18% con 1.028 hectómetros cúbicos acumulados. Datos casi calcados a los de la media de los últimos diez años a estas alturas de febrero, que hablan de 1.037 hectómetros cúbicos y un porcentaje total sobre la capacidad existente del 58,73%.
La situación ha obligado en los últimos días a abrir varios aliviaderos en las presas, que estaban ya cerca de alcanzar su capacidad total. Se han abierto salidas de agua en Ricobayo y en Villalcampo para regular el nivel del agua. Los ríos siguen bajando crecidos y durante los próximos días podrían empezar a notarse los efectos del deshielo en la zona alta de la cuenca del Duero, lo que obligará a seguir prestando atención a la evolución.
