La lluvia de las últimas semanas ha causado problemas en las carreteras, en los cauces de los ríos y también en las tierras de cultivo. Así lo atestiguan los responsables de las organizaciones agrarias, que están viendo cómo las precipitaciones ponen en riesgo determinados cultivos y penalizan a unos profesionales que están «preocupados» por el panorama.
El responsable de COAG en la provincia, Lorenzo Rivera, ha apuntado este jueves que este enero ha sido el más lluvioso del siglo. Y la primera semana de febrero ha venido con más agua. «Los cultivos están anegados, es una barbaridad y el suelo está saturado», ha advertido el representante del sector, que ha apuntado que ya no se pudo hacer una sementera en buenas condiciones y que ahora el escenario también anticipa dificultades.
«Todo este invierno es una consecuencia del cambio climático, que viene con danas, lluvias intensas y desbordamientos», ha insistido Rivera, que ha concedido que la situación ofrece garantías de agua para el riego, pero también «la cara B que es el daño en muchos cultivos, sobre todo en los cereales de invierno».
También desde UPA, Aurelio González ha recalcado que, en alguna comarca, queda maíz por cosechar y que «los años de tanta lluvia en invierno no son buenos». «Será un año complicado, con el daño añadido de la posible aparición de hongos» por la humedad, lo que exigiría sobrecostes para aplicar los tratamientos pertinentes.
