Si usted vio este martes en Zamora a una docena de personas vestidas como si acabasen de estrenar el siglo XX, no se inquiete: todavía no se han inventado los viajes en el tiempo. O eso creemos. Eso sí, es bastante improbable que se tope tan de cerca con gente que conozca de una manera así de precisa las costumbres del periodo 1898-1920, la horquilla temporal en la que se enmarca un movimiento modernista que personas como Juan de Dios López han convertido en su pasión.
Este hombre, procedente de Barcelona, forma parte de la asociación de amigos del modernismo de Alcoy que ha acudido a Zamora para ver de cerca el legado arquitectónico y cultural que se conserva en la ciudad de aquella etapa. Tanto él como sus compañeros hicieron una visita este 3 de febrero por los lugares más representativos del municipio para ampliar su visión sobre aquella corriente. Y salieron a la calle con los ropajes de la época.

«La arquitectura es la fachada de un movimiento con un interior muy vivo», advierte Juan de Dios López, que cita a personajes referenciales como Antoni Gaudí, y también a otros de impacto local, como tuvo Francesc Ferriol en Zamora. El arquitecto catalán, que trabajó en la ciudad a partir de 1908, fue el encargado de diseñar obras como la Casa de Gregorio Prada; parte del legado que los visitantes especializados pudieron disfrutar en la ruta guiada que realizaron con las explicaciones de Beatriz Barrio.
El grupo organizó esta visita de forma privada y por placer, pero su amor por el modernismo les ha llevado ya a recibir llamadas para acudir a determinados eventos para dar lustre por encargo. No en vano, cuesta encontrar un colectivo que disponga de decenas de sombreros, zapatos y trajes de la época, como sucede con Juan de Dios López, que subraya que las citas de esta índole les salen cuando sus interlocutores «necesitan una recreación muy fiel».

Sin ir más lejos, este martes, el barcelonés salió a las calles de Zamora con un traje de más de cien años, un sombrero de 120 y un reloj más antiguo aún. «Estudiamos bien la época para conseguir la vestimenta. Las mujeres, incluso, se hacen los trajes en la actualidad, pero con los patrones antiguos. Intentamos llevar esto al máximo nivel», advierte López, que apunta que el grado de detalle llega incluso hasta las joyas, con «una serie de connotaciones muy específicas».
En cuanto a lo visto en Zamora, el grupo quedó impactado por la cercanía entre lo románico y lo modernista, una combinación no tan fácil de ver, según su experiencia. Ese bagaje del colectivo se incrementará con las próximas salidas previstas. Ya tienen llamadas para ir a Inglaterra o Alemania y participar en recreaciones en las que lucir «los trajes de primavera, verano, otoño e invierno, y de mañana, tarde y noche». «Es nuestra pasión», remacha López. Queda claro.
