El tramo entre Vilavella y la bifurcación de Pedralba, en el límite entre las provincias de Zamora y Orense, suma este sábado su tercer día con limitaciones de velocidad sin que Adif, responsable de la vía, haya explicado todavía lo que sucede con la infraestructura. Todo indica que el paso del tren auscultador en la madrugada del miércoles al jueves detectó ciertas «anomalías» en la vía que han obligado tanto a revisarla como a ajustar la velocidad de manera puntual. Adif confiaba en solucionar el tema el jueves y luego en hacerlo el viernes, pero el sábado amanece con los mismos problemas que los últimos días.
La incidencia afecta a todos los trenes de la línea. Los que llegan desde Madrid lo hacen en la mañana de este sábado puntuales, lo que indica (Adif ni confirma ni desmiente) que la velocidad de circulación entre Medina del Campo y Zamora es la normal para el funcionamiento de la línea y que la situación ha mejorado en ese tramo. Los que llegan a Zamora desde Galicia lo hacen con retraso. Un retraso leve, de menos de media hora, pero retraso.
Renfe tampoco explica gran cosa. La operadora indica en sus redes sociales que «con motivo de las limitaciones temporales de velocidad establecidas por el gestor de las infraestructuras (Adif) en distintos puntos de la red ferroviaria, algunos servicios pueden experimentar retrasos ajenos a Renfe. Los billetes adquiridos a partir del 31 de enero no generarán derecho a indemnización cuando el retraso se deba a estas limitaciones de velocidad. Desde Renfe lamentamos las molestias que esta situación pueda ocasionar y agradecemos la comprensión de las personas afectadas». Es decir, que los billetes que se hayan comprado desde este sábado para viajes que no lleguen puntuales por el estado de la vía no conllevarán reembolso, sea el retraso del tiempo que sea.
