Los vecinos de Villalverde, un anejo de Justel ubicado en La Carballeda, cerca de la frontera con León, siguen denunciando las prácticas de un ganadero asentado en el pueblo al que acusan de dejar a las vacas a su libre albedrío. Ya hace meses que los ciudadanos de este pueblo advierten de que los animales van por donde quieren, «arrasan» los huertos, invaden propiedades y actúan al margen del manejo de su dueño. Y también hay malestar por la aparición de reses muertas en distintos parajes del término.
Esto último es lo que han advertido los vecinos ante la Guardia Civil de forma más reciente, según las fuentes consultadas por este medio. En los últimos días, se han registrado, al menos, dos denuncias por «el abandono» de dos vacas muertas en el monte. No se trata de algo novedoso. Ya hace tiempo que, de forma periódica, circulan fotos de cadáveres de animales en las inmediaciones de Villalverde. Esta que aparece a continuación, cedida por un ciudadano de la localidad, corresponde al periodo reciente.

El caso es que los vecinos continúan avisando a las autoridades cada vez que sucede algo así con el fin de que el propio Seprona o la Unidad Veterinaria intervengan de forma definitiva. Según trasladan las fuentes consultadas, lo que sí consiguen al menos con esos avisos es que el ganadero recoja las vacas, pero el objetivo último es que la explotación cierre si el incumplimiento de las normas es recurrente.
Desde el Ayuntamiento, el alcalde de Justel, José Manuel Lafuente, admite que el Seprona se ha presentado en la zona «varias veces», pero apunta que «no terminan de hacer un expediente sancionador». Lo que sí hacen los agentes es «tomar nota» mientras la gente de Villalverde aprieta para resolver un problema que no solo ha provocado daños materiales, sino que ha sido el origen de denuncias entre algunos vecinos y el ganadero.
Consultada por este medio, la Guardia Civil explica que los agentes del Seprona se trasladaron a la localidad de Villalverde, ya en diciembre de 2025, con el objetivo de realizar las comprobaciones pertinentes en la explotación: «Se realizó una inspección administrativa en coordinación con la Unidad Veterinaria de Puebla de Sanabria y se informó a la autoridad competente del resultado», aclaran desde el instituto armado.
El Seprona reconoce igualmente su intervención en este mes de enero por la aparición de dos reses muertas y por el fallecimiento de una vaca que estaba pariendo. En este caso, los agentes acudieron cuando los animales ya habían sido retirados y el ganadero pudo presentar un justificante vinculado a la empresa de recogida de cadáveres.
En todo caso, el Seprona «ha realizado actuaciones en el ámbito administrativo y ha dado cuenta a la autoridad competente». Eso implica que sí hay movimientos en relación a las denuncias de los vecinos y a los escritos presentados también en su día por el Ayuntamiento de Justel, dirigidos a la propia Guardia Civil y a la Unidad Veterinaria.
El caso de Molezuelas y Uña
Conviene remarcar aquí que, en esa misma zona de La Carballeda, hay otro ganadero que está recibiendo denuncias por parte de los vecinos. Se trata de un hombre asentado en Molezuelas y que también tiene vacas. En ese caso, la gente de la localidad donde se ubica la explotación y de lugares cercanos como Uña de Quintana está alertando a la Guardia Civil por la presencia de los animales donde no deben, incluidas las carreteras. Dos ejemplos excepcionales, pero similares, en apenas un puñado de kilómetros.
