La patronal zamorana, CEOE-Cepyme, asegura que el absentismo de los trabajadores en la provincia supone un impacto económico de 85 millones de euros y genera «una presión creciente sobre la actividad empresarial». De este importe, más de 41 millones de euros «corresponden a costes directos asociados a la actividad empresarial, derivados del abono de prestaciones económicas durante los primeros días de baja, los complementos salariales previstos en la negociación colectiva y el mantenimiento de las cotizaciones empresariales durante los periodos de incapacidad temporal».
El volumen de bajas, apuntan los empresarios, equivale a casi 5.000 trabajadores ausentes durante cada día del año. «CEOE Zamora considera necesario avanzar en medidas que permitan frenar el absentismo laboral y reducir su impacto económico y organizativo en la provincia, a la vista de los datos disponibles sobre Incapacidad Temporal por Contingencias Comunes (ITCC), que reflejan un elevado coste para el tejido empresarial y el conjunto del sistema productivo», apuntan fuentes de la patronal. Desde CEOE Zamora se advierte de que este volumen absoluto de absentismo tiene un impacto muy relevante en la capacidad operativa de las empresas, afectando a la productividad y a la organización interna del trabajo.
CEOE asegura además que hay «un patrón claramente definido en el inicio de los procesos de baja». En la provincia de Zamora, «los lunes concentran el mayor número de bajas laborales, con 3.174 procesos iniciados, muy por encima del resto de días de la semana. A partir del lunes, el número de procesos desciende de forma progresiva conforme avanza la semana laboral. Este comportamiento se reproduce de manera muy similar en Castilla y León y en el conjunto de España, donde los lunes concentran el 28,63 % y el 27,67 % de las bajas, respectivamente», dice la patronal.
Desde CEOE Zamora se señala que el absentismo laboral por contingencias comunes no responde a una situación coyuntural, sino a un problema estructural que se prolonga en el tiempo. En el mismo sentido, la patronal ha advertido de que, atendiendo a la evolución reciente del absentismo y de los costes asociados, «se prevé que los datos correspondientes a 2025 reflejen un empeoramiento de esta tendencia, lo que refuerza la necesidad de anticipar medidas que permitan contener su impacto sobre la actividad económica y la competitividad empresarial».
