Antes de ir al minuto 99 del Celta Fortuna – Zamora CF, viajemos a un lugar más agradable. Estadio Reino de León, domingo 9 de mayo del año 2021. Todavía hay pandemia, pero un montón de tipos de rojiblanco se abrazan en las gradas como si el virus se acabara de extinguir. El equipo entonces dirigido por David Movilla se jugaba ese día el pase al play off de ascenso a Segunda División. Tenía que ganar, pero empezó 2-0 abajo. Hacía falta un segundo tiempo de nivel y acierto óptimos. Y eso fue lo que llegó. Primero, Coscia; luego, Escudero; y, sobre la bocina, Piña. 2-3. Por eso se abrazan los de rojiblanco sin miedo a nada. Rumbo a Almendralejo.
¿A qué asunto ese viaje a los recuerdos? Pues porque, desde entonces, el Zamora CF no ha levantado dos goles en contra para sumar los tres puntos. Sí lo ha hecho para empatar. Por ejemplo, la temporada pasada en Lezama. Pero nunca para ganar. Tampoco lo logró este viernes. Y eso que estuvo bien cerca. Lo frustró un hombre llamado Álvaro Marín que cazó una pelota en el área sobre la bocina final. Sabor amargo después del dulzor de un segundo tiempo de reconciliación con la presión, la precisión y la puntería.
Jugó bien el Zamora. Jugó muy bien el Zamora en la segunda parte en Balaídos contra el Celta Fortuna. Y la entidad del rival le da más mérito al hecho. Los muchachos de celeste agobian cuando disfrutan, cuando la tienen. La pelota vuela y ellos también. ¿Qué le deparará el futuro a jugadores como Ángel Arcos, que a sus 19 años ya ha sido titular con el primer equipo en un partido de Europa League? Difícil precisarlo. Fácil augurar que su techo pasa muy por encima de la Primera Federación.
Pero el Zamora lo anuló tras el paso por vestuarios. A él y a los demás. Ayudó a la causa que, con el 2-0 en contra casi en el descanso, Carbonell cazara y mandara a la red el balón de la esperanza. De ahí en adelante, monólogo rojiblanco conducido por la inspiración de Márquez, por la anticipación de Luismi o de Codina, por las carreras de Sancho o por el dominio de Ramos y Lozano. Carbonell y Márquez marcaron y el filial vigués se quedó tieso como un conejo al que le dan las luces: 2-3.
Entonces, salió Burón, redebutó Losada y el Zamora no se aculó, siguió mirando adelante. Pero cedió un par de córners al final. Y, en uno, el remate de Álvaro Marín en el minuto 99 y la frustración. Si la segunda parte de la temporada es como la de este viernes, habrá tiempo para redimirse.
