Un defecto en los materiales o una conservación inadecuada de los mismos. Esta es, según el concejal David Gago, la causa de las ondulaciones, visibles, que han aparecido en la cubierta del Mercado de Abastos. La Dirección Técnica de Obra ha remitido ya un primer informe al Ayuntamiento de Zamora en el que se descarta «que haya fallo estructural» y apunta a que el origen está «en el tablero instalado bajo las tejas». Una estructura de madera en la que apoya la cubierta, en definitiva. «De momento no ha sido posible determinar si es un defecto intrínseco del material o si pudiera estar relacionado con las condiciones de almacenamiento. Lo que sí está claro es que es este material el que tiene el problema», ha añadido el concejal.
La problemática no afectará, confían desde el Consistorio, a los plazos de ejecución de la obra. Los trabajos funcionan ahora a menor ritmo en lo que se tramita el modificado de obra solicitado por la empresa, tiempo en el que se aprovechará para «levantar la cubierta y dejarla en el estado en el que debería estar». «Esta es una cuestión que puede suceder en las obras, que se solucionará y que no supondrá problemas en el futuro», ha añadido el edil, que ha garantizado que el Ayuntamiento «no recibirá ninguna obra que no esté terminada» tal cual consta en los proyectos.
Otra cuestión es el modificado. Será de más del veinte por ciento del importe de la licitación (que fue de cuatro millones de euros), eso seguro, porcentaje máximo que marca la ley para un modificado por el trámite más sencillo. El Ayuntamiento está en estos momentos llevando a cabo un procedimiento ampliado para poder aprobar una licitación que será, según ha podido saber este periódico, del entorno del 33% sin necesidad de tener que licitar de nuevo los trabajos. Este porcentaje elevaría el total de modificado a 1,3 millones de euros. Los funcionarios del área de Obras, la Oficina de Supervisión de Proyectos y los funcionarios correspondientes analizan la documentación para comprobar que el modificado obedece a una problemática sobrevenida y no a cuestiones que se pudieran prever.
Buena parte del modificado obedece a que el Mercado debe conectarse a tres centros de transformación eléctricos diferentes y no a dos, como se planteó en el proyecto, que se elaboró en el año 2019. «Cuando se hizo el proyecto» la distribuidora aseguraba que dos centros de transformación contaban con la capacidad suficiente para abastecer al Mercado, pero en los años que han seguido esos centros de transformación han sido ocupados y ahora es necesario que la línea de abastecimiento llegue desde otras instalaciones ubicadas en la plaza de Castilla y León. «Habrá que abrir una zanja por la calle de la Brasa y cruzar Santa Clara» para llegar hasta la zona, lo que ha encarecido los trabajos de una manera considerable.
Lo mismo sucede con los restos arqueológicos hallados, que no estaban exactamente en los lugares previstos y que han obligado a modificar el proyecto, así como el hallazgo de una atarjea que ahora habrá que levantar y datar con el permiso de la Comisión de Patrimonio. «Lo importante es tener claro que este modificado obedece a cuestiones que no se podían haber previsto», razón que justificaría que el sobrecoste pueda superar el veinte por ciento del precio de licitación sin necesidad de iniciar un nuevo procedimiento.
