Zamora ha acudido a una nueva edición de Fitur con la campaña conjunta que anima a los visitantes potenciales de las ciudades a venir y escuchar el interior, pero también ha presentado parte de la oferta que contienen sus dos municipios más grandes: la capital y Benavente; dos lugares donde detenerse en el camino por las comarcas.
En primer lugar, y sobre el escenario del propio stand de Castilla y León, el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Zamora, Christoph Strieder, ha defendido la importancia de presentar las novedades en citas como estas y ha aprovechado su intervención pública para mirar hacia la margen izquierda, en dirección a los barrios con «la mejor vista de la Catedral» y donde ahora se pretende que empiece todo para los turistas.
En ese sentido, Strieder ha recordado que es allí donde se están habilitando los aparcamientos disuasorios para que la gente alcance el centro histórico a pie, preferiblemente por el Puente de Piedra recién reformado y peatonal que conduce a las personas hacia el otro lado del río. Allí, ya al lado de la cuesta de San Cipriano, se instalará un ascensor para que los visitantes eviten el sofocón y alcancen no solo el entorno de Viriato, sino lo que será próximamente la oficina de turismo conjunta en el antiguo palacio provincial.
Strieder ha defendido este recorrido y también las rehabilitaciones llevadas a cabo recientemente para mejorar la imagen de la margen izquierda y del entorno del río en general. Ahí se enmarcan las intervenciones en las Aceñas de Cabañales, en las instalaciones de los Pelambres y en otros puntos cercanos al Duero, siempre un eje referencial para vecinos y foráneos.
Además, el concejal de Turismo ha puesto de manifiesto el atractivo que generará para la ciudad, ya en el centro histórico, que la cubierta de la Catedral vaya a ser visitable, y ha incidido en la necesidad de abrirse más a mercados extranjeros como uno que él conoce bien por su procedencia, el alemán: «Hay que compensar la caída del 15% del turismo nacional, que no solo afecta a Zamora», ha subrayado el edil.
La oferta de Benavente
Ya fuera del stand, en declaraciones a los medios, la alcaldesa de Benavente, Beatriz Asensio, también ha defendido lo suyo. En este caso, en el año 2026, centrada en el eclipse que llenará su ciudad en torno al 12 de agosto. La localidad y sus alrededores ofrecerán un marco privilegiado para seguir este fenómeno, aunque la intención de la regidora no es tanto rentabilizar el momento, algo que ocurrirá, habida cuenta de lo que está pasando con las reservas hoteleras, sino amortizar ese día con la vista puesta en el futuro.

La alcaldesa de Benavente quiere que la gente vaya por el eclipse y vuelva por lo que puede ver en la ciudad y en su contorna. La expectativa es que todo esté perfectamente remozado para el eclipse y que los fines de semana anteriores sirvan para ir calentando el ambiente. También «para los vecinos», según ha querido apuntar Asensio, que pretende que el fenómeno sea un hito para el turismo, pero también para los habitantes de su municipio.
A partir de ahí, Beatriz Asensio ha recordado que, para 2027, Benavente será sede del Congreso Nacional de Toro con Cuerda, una cita que «también atrae mucho turismo» y que abre otra ventana de oportunidad para la ciudad. En base a eventos como estos, el equipo de Gobierno aspira a ir empujando la vertiente turística de la localidad.
Más oferta
Aparte de la presencia de los municipios de mayor tamaño, también se han dejado ver por Fitur representantes de ayuntamientos como Galende o Puebla de Sanabria, donde el impacto del turismo es muy alto. Además, las tres rutas del vino de la provincia (Toro, Arribes y Zamora) han ofrecido el producto de sus territorios para complementar una oferta que, lógicamente, no ha olvidado dos de las joyas de la corona para este 2026: Las Edades del Hombre y Fromago.

