Un estudio elaborado por los investigadores Rodrigo Andrés Bercianos y Javier Fernández Lozano ha constatado la existencia de minería aurífera en la época antigua en nuevas zonas de la provincia de Zamora: en concreto, de la Sierra de la Culebra. El trabajo se ha centrado en un terreno situado cerca de la localidad de Villanueva de Valrojo y en otro ubicado en las proximidades del arroyo de Becerril, ya en el término de Riofrío de Aliste. Allí, los autores han documentado la presencia de vestigios ligados a esta actividad.
El estudio, publicado recientemente en la Revista de la Sociedad Geológica de España, señala que el noroeste peninsular en general se caracteriza por la presencia de numerosos indicios de minería aurífera antigua, aunque apunta que, en el caso de Zamora, los trabajos se habían centrado en documentar la existencia de los restos en Pino del Oro o en la vertiente sur de la Sierra de la Cabrera. El análisis de Andrés Bercianos y Fernández Lozano aspira a ampliar esa mirada.
Para ello, según describen los propios autores, han evaluado el escenario que queda sobre el terreno mediante un estudio estratigráfico, la fotointerpretación del área y el uso de las nuevas tecnologías. En base a eso, han concluido que las labores mineras «pudieron llevarse a cabo a partir del trazado de una red hidráulica que, en muchos casos, se abastecía de la captación de los arroyos circundantes». En las dos zonas analizadas, «los canales de abastecimiento presentan una longitud no superior a 2,5 kilómetros, discurren mayoritariamente por zonas de interfluvio situadas entre pequeñas vaguadas y su pendiente aproximada es del 2%».
Además, el estudio recalca que lo observado concuerda con la hipótesis de que, en muchos casos, las mayores concentraciones de partículas de oro se situaban en las proximidades del lecho de roca, por lo que la explotación pudo llegar hasta ahí, aunque el propio texto publicado por los autores admite la pertinencia de hacer una evaluación más profunda en ese sentido.
En cualquier caso, los investigadores recuerdan que el oro, «un metal que ha despertado interés desde tiempos prehistóricos debido a su color, su escasez y su facilidad para ser trabajado», ya está presente en piezas históricas de gran valor descubiertas en la provincia de Zamora, como los tesorillos prerromanos de Arrabalde o el tesorillo visigodo de Villafáfila. Pese a ello, «persiste un importante vacío documental en cuanto a la identificación, el estudio sistemático y la documentación de labores de minería aurífera antigua en otros sectores de la provincia».
La tarea de los autores en la Sierra de la Culebra viene a tratar de paliar esta situación y a subrayar que, en los citados sectores de Villanueva de Valrojo y el arroyo de Becerril, las labores mineras descritas «se ajustan a los patrones geológicos y mineros propios de otros trabajos sistemáticos de minería aurífera antigua presentes en el noroeste peninsular». «Por su interés científico, constituyen vestigios, aún presentes sobre el paisaje que deben ser preservados», advierten los investigadores.
Nuevos espacios para investigar
Para Rodrigo Andrés Bercianos y Javier Fernández Lozano, su trabajo pone de manifiesto «la necesidad de realizar un análisis del territorio basado en aspectos geológicos, geomorfológicos, estratigráficos y mineros. Además, añaden que el desarrollo futuro debe ir orientado, entre otras cosas, a a extrapolar esa metodología en otros sectores de la sierra y a afinar los datos en relación a la actividad que se realizaba en esta zona.
En lo tocante a esos nuevos espacios para investigar, los autores apuntan directamente a sectores de Abejera, Cabañas de Aliste, San Pedro de las Herrerías y Boya en los que, «mediante un reconocimiento preliminar», se han identificado lo que podrían ser «trabajos sistemáticos de minería aurífera antigua, asociados también a una prospección extensiva realizada sobre depósitos secundarios».
